El valor del ahorro se aprende en casa

Mi hijo mayor acaba de cumplir seis años y por arte de magia se convirtió en un niño grande. Temas que hasta hace unos meses no le interesaban (pero de los que ya le había hablado) comienzan a interesarle: el dinero, es uno de ellos.

Desde los cuatro años le compré una alcancía de su personaje favorito, Spiderman, y la alcancía durmió el “sueño de los justos” en su cuarto hasta hace unas semanas, cuando de repente me preguntó: “Mamá, ¿puedo meter estos doblones de oro (monedas) en la alcancía?”

A partir de allí, moneda o billete que ve mal parados pasan a su alcancía. Claro, todo tiene una intención: ir a la juguetería a comprarse un juguete (costo que por supuesto, yo debo completar). Ya lo hicimos una vez y se compró con “sus ahorros» un lego de Transformers. Ese juguete le hizo entender para qué sirve ahorrar y ahora lo hace de manera espontánea.

Como en todo los casos, nunca lo fuerzo. Solo en nuestras conversaciones diarias, le refuerzo la importancia de guardar dinero. Les cuento cómo lo hago:

  1. Aunque MiniSpiderman no entiende del todo el valor del dinero, sí sabe desde pequeño que papá y mamá se esfuerzan (trabajan todo el día) para ganarlo. Yo soy de las mamás que no da premios por darlos, procuro enseñar el valor del esfuerzo para obtener la recompensa que puede ser desde una noche de películas en casa hasta un juguete.
  2. A los cuatro años le coloqué en su cuarto su primera alcancía, que por un buen tiempo fue solo un adorno aunque yo siempre le repetí los beneficios de ahorrar adaptado a su edad: “comprarte el juguete que te guste, alquilar una película, etc”.
  3. Ahora que tiene seis años, tiene su propia billetera (también de Spiderman) y como en el colegio lo están enseñando a comprar en la cantina, siempre le coloco dinero, le explico y le digo cuánto le darán de vuelto (hasta que aprenda a sumar y restar solo), lo que sobra es el ahorro de la semana.
  4. En casa no somos impulsivos comprando, y el valor del ejemplo pesa más que todo .

Enseñar a ahorrar es un gran valor que se puede inculcar a los hijos desde pequeños.



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