El verdadero sentido de la felicidad

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Recientemente veía un video de una entrevista que le hicieron a Jorge Bucay, psicólogo español, donde alguien le pedía que le explicara la razón de por qué nos cuesta tanto ser feliz. Su respuesta fue muy simple e increíblemente genial: “esperamos demasiado de la felicidad”.

Solemos pensar que la felicidad es un estado de éxtasis absoluto donde no hay cabida para la tristeza, donde no hay situaciones con las que lidiar ni desacuerdos entre las personas. Sin embargo para Bucay ser feliz es simplemente estar sereno. ¡No puedo estar más de acuerdo!

Esto quiere decir que podemos ser felices aun cuando las circunstancias no sean las mejores, porque al fin y al cabo la felicidad es un estado de conciencia que nada tiene que ver con los bienes que poseamos ni con lo abultada que esté nuestra cuenta bancaria.

A continuación reproduzco un maravilloso poema cuyo autor desconozco, para hacerte una invitación a que tu principal propósito para este año nuevo sea reencontrarte con la felicidad que crees haber perdido, o que piensas se te ha negado.

«Puedes tener defectos, estar ansioso y vivir irritado algunas veces, pero no te olvides que tu vida es la mayor empresa del mundo. Sólo tú puedes evitar que ella vaya en decadencia. Hay muchos que te aprecian, admiran y te quieren.

Me gustaría que recordaras que ser feliz, no es tener un cielo sin tempestades, camino sin accidentes, trabajos sin cansancio, relaciones sin decepciones.

Ser feliz es encontrar fuerza en el perdón, esperanza en las batallas, seguridad en el palco del miedo, amor en los desencuentros.

Ser feliz no es sólo valorizar la sonrisa, sino también reflexionar sobre la tristeza.

No es apenas conmemorar el éxito, sino aprender lecciones en los fracasos.

No es apenas tener alegría con los aplausos, sino tener alegría en el anonimato.

Ser feliz es reconocer que vale la pena vivir la vida, a pesar de todos los desafíos, incomprensiones, y períodos de crisis.

Ser feliz no es una fatalidad del destino, sino una conquista para quien sabe viajar para adentro de su propio ser.

Ser feliz es dejar de ser víctima de los problemas y volverse actor de la propia historia.

Es atravesar desiertos fuera de sí, mas ser capaz de encontrar un oasis en lo recóndito de nuestra alma.

Es agradecer a Dios cada mañana por el milagro de la vida.

Ser feliz es no tener miedo de los propios sentimientos.

Es saber hablar de sí mismo.

Es tener coraje para oír un «no».

Es tener seguridad para recibir una crítica, aunque sea injusta.

Es besar a los hijos, mimar a los padres, tener momentos poéticos con los amigos, aunque ellos nos hieran.

Ser feliz es dejar vivir a la criatura libre, alegre y simple, que vive dentro de cada uno de nosotros.

Es tener madurez para decir ‘me equivoqué’.

Es tener la osadía para decir ‘perdóname’.

Es tener sensibilidad para expresar ‘te necesito’.

Es tener capacidad de ‘te amo’.

Que tu vida se vuelva un jardín de oportunidades para ser feliz…

Que en tus primaveras seas amante de la alegría

Que en tus inviernos seas amigo de la sabiduría.

Y que cuando te equivoques en el camino, comiences todo de nuevo.

Pues así serás más apasionado por la vida.

Y descubrirás que ser feliz no es tener una vida perfecta.

Sino usar las lágrimas para regar la tolerancia.

Usar las pérdidas para refinar la paciencia.

Usar las fallas para esculpir la serenidad.

Usar el dolor para lapidar el placer.

Usar los obstáculos para abrir las ventanas de la inteligencia.

Jamás desistas….

Jamás desistas de las personas que amas.

Jamás desistas de ser feliz, pues la vida es un espectáculo imperdible».

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