El verdadero trabajo en equipo y cómo lograrlo

Desde pequeños nos inculcan en nuestros hogares y escuelas, la importancia del “trabajo en equipo. Nos repiten constantemente la importancia de aprender a hacerlo y, en nuestras  síntesis curriculares,  es una aptitud que no puede faltar a la hora de describir nuestros perfiles profesionales.

Pero la realidad nos demuestra constantemente que son  pocas las personas que realmente entienden el significado de trabajar en equipo. Creemos que consiste en estar rodeados de personas en nuestro ámbito laboral, o en aprender a delegar. Sin embargo, este concepto va mucho más allá.

En primer lugar porque trabajar en equipo es una actitud, que debe desarrollarse no solo en el área laboral, sino en casi todos los aspectos de nuestra vida diaria. Por ejemplo, en nuestro núcleo familiar, aprendemos a diferenciar las cualidades de cada integrante, sus debilidades y fortaleza.  Es algo que hacemos casi instintivamente, pero que nos enseña a valorar el rol de cada uno de los miembros de ese núcleo familiar. Entonces, ante los problemas del día a día o, en circunstancias estresantes, le sacamos el mayor de los provechos a cada una de esas cualidades. Optimizando recursos y obteniendo el mejor resultado posible.

Que mejor muestra de trabajo en equipo que cuando nos reunimos en familia a preparar nuestra típica hallaca navideña. Sabemos quién prepara el mejor guiso, quién arma la mejor hallaca y quién es el experto en amarrarla. Y también sabemos que esos roles no deben cambiar si queremos degustar la hallaca más sabrosa. Esa definición de roles no solamente hace que la faena sea más agradable, sino que explota por completo el potencial de todos y, si alguien se equivoca, nos refuerza el concepto de ayudar al otro, sin criticar, y manteniendo la armonía en el entorno.

Esta experiencia podríamos llevarla a nuestro entorno laboral  o de estudio, para entender que el verdadero trabajo en equipo se logra cuando identificamos, en primer lugar, quiénes integran el equipo. Cuáles son sus debilidades y fortalezas. Asumiendo liderazgo sólo cuando sea necesario, sin imponernos sobre los demás roles. Y, ante circunstancias difíciles, inspirar a todos a buscar en ellos mismos las aptitudes necesarias para superar el obstáculo, en beneficio del resto.

Trabajar en equipo exige un profundo ejercicio de pensamiento grupal, sin cabida al individualismo negativo. Requiere, además, madurez y ética. Por eso, su significado debe ser inculcado desde temprana edad y de manera acertada. Trabajar en equipo no debe confundirse con trabajar juntos o en grupo. El equipo implica la existencia de un fin común, que todos sus integrantes desean lograr; por el cual, todos son impulsados a desarrollar al máximo sus potencialidades. 

Aprendamos a trabajar en equipo, desarrollemos el pensamiento grupal, que el resultado siempre será en beneficio de todos.

Hasta la próxima.

@inspirandoser

 

 



Deja tus comentarios aquí: