El viaje solidario de Adriana Herrera

El viaje solidario de Adriana Herrera

Adriana Herrera es una viajera, enamorada del mundo, de Venezuela y su gente. Quienes la siguen la acompañan en cada uno de sus viajes y crecen con ella. Roberto Patiño, fundador de Alimenta la solidaridad, no solo ha creado un sólido programa de alimentación para más de 1300 niños de zonas populares de Caracas, sino que empodera a cada una de las comunidades beneficiadas a crear sus propios mecanismos de evolución, enseñándoles sobre el trabajo, las oportunidades y la constancia. Ambos han encontrado la belleza en sus causas, y gracias a eso han creado efectos muy positivos en las personas que tocan. Hoy sus viajes de inclusión, unión y crecimiento se encuentran en una poderosa iniciativa. ¿Te unes al viaje?

Según Adriana, viajar no es solo pasarlo bien y hacerse fotografías delante de monumentos y paisajes bonitos. Es, también, comprometerse y ser críticos con lo que nos rodea. Buscar historias, ir más allá.

La periodista venezolana lleva ocho años dedicada a viajar y a escribir sobre su experiencia en distintos lugares del mundo. Es por eso, y debido a la actual situación por la que atraviesa Venezuela, que surgió su necesidad de ayudar en temas como alimentación y salud, problemas que son cada vez más latentes. Para poder ayudar, se unió a Roberto Patiño y Caracas mi convive a través de su proyecto Alimenta la solidaridad, para destinar el 30 % de las ganancias por la venta de 60 ejemplares del libro Mapa reverso [retazos de viaje], escrito por Herrera, a beneficiar directamente a más de 60 niños del sector La Montañita en la carretera Caracas-La Guaira donde funciona el comedor número 14 de Alimenta la solidaridad, con la garantía de tener una comida al día con todos los valores nutricionales necesarios para su crecimiento.

Las personas que compren el libro entre el 22 de junio y el 8 de julio, desde cualquier lugar del mundo y a través de la página www.viajaelmundo.com por un valor de 20$ (incluye el costo de envío), recibirán el ejemplar firmado, un detalle de Alimenta la solidaridad y material fotográfico del comedor y la gente que trabaja día a día en hacerlo posible. Es una excelente oportunidad para hacer un pequeño aporte desde otras fronteras, lo que ayudará mucho a continuar con esta noble labor.

Para acercarnos un poco más a Adriana y conocerla mejor, el equipo de Inspirulina realizó una pequeña entrevista que puedes disfrutar a continuación.

¿Cómo fue el comienzo de Viaja el mundo?

Tenía siete años trabajando como editora en una revista, y llegó un momento en el que sentía que hacía todo en automático. Viajaba mucho por trabajo, pero tenía mucha inquietud por escribir. Eso me obsesionaba. Así que en el 2010 renuncié y comencé a darle forma a Viaja el mundo, como un espacio en el que pudiera escribir crónicas y relatos de viajes. Un año antes de eso había creado un blog cualquiera donde desahogaba esa escritura atragantada y rescaté algunos textos de allí. Así comenzó todo. Al principio fue lento, pero insistí en que eso era lo que quería. Las visitas crecieron, los viajes se hicieron más seguidos y desde entonces no he parado. Ya han pasado ocho años.

¿Por qué escribir sobre tus viajes?

Cuando creé Viaja el mundo, tenía muy claro que no quería hacer guías turísticas o dar tips de cómo hacer una maleta. Me inquieta mucho el viaje, lo que sucede por dentro del viajero cuando se mueve de un lugar a otro, y encontré en la crónica y los relatos la manera ideal de contar lo que vivo. O, al menos, eso intento. Escribo por el afán de dejar registro, por explorar mis propios límites, por abarcar en letras esa emoción de ver algo por primera vez, de entrar a culturas distintas, de escuchar idiomas que no son míos, de buscar historias. Escribo sobre mis viajes para recordar.

¿Qué diferencia hay en el trato hacia los venezolanos entre tus viajes del 2010 y los que haces en la actualidad?

Puedo hablar por mí. Cada vez que salgo de mi país, solo consigo amabilidad y compruebo que el mundo no es tan terrible como te cuentan. Como viajo sola, afuera sienten que deben ayudarte por eso, porque estás sola y es lindísimo. Los venezolanos son los primeros en tender una mano, pero también gente de cualquier país que visite. Sí, sé que ahora todo es más delicado para nosotros y estoy atenta. Me gusta pensar que somos más los buenos.

¿Te encuentras con muchos venezolanos cuando viajas?

Más ahora que antes, claro. Estamos regados en el mapa y nos reconocemos sin hablar.

¿Cuál es tu opinión sobre la diáspora venezolana?

Siempre digo que todo se trata de insistir en lo que creemos y queremos. Ese venezolano que se va está insistiendo, buscando, anhelando. Son tiempos tristísimos, pero todo aporte es valioso desde donde sea que se haga. El mapa muestra caminos cortos y otros más largos y llenos de curvas, y estamos transitando ahora por unos bastante enredados. Pero ese mapa también nos muestra el camino a casa, aunque nos tardemos.

¿Qué sentiste al escribir tu libro Mapa reverso?

Emoción y responsabilidad. Fue un libro que trabajé durante dos años con Willy Mckey y en el que cuento mis primeros cinco años de viaje en solitario, y en el que más allá de contar una experiencia viajera, era tratar de romper con la manera tradicional de contar el viaje. Por eso digo que es un libro en el que lo que menos importa es el destino, sino lo que pasa por dentro del viajero. Autopublicar este libro en tiempos tan convulsos fue como una confirmación silenciosa y muy personal de que estuvo bien renunciar a mi trabajo de oficina y meterme por este camino.

¿Qué te inspiró a colaborar con la organización Alimenta la solidaridad?

Desde que publiqué el libro en noviembre de 2017, sentía que no se tenía que quedar ahí, sino que podía aportar en algo. Ya conocía la labor de Mi convive y tenía muy pendiente visitar alguno de los comedores de Alimenta la solidaridad. El hecho de que puedas llevar alimentos diarios a más de mil niños y contribuir con su crecimiento es una labor importantísima y valiosa. Así que una cosa llevó a la otra. La seriedad y empeño que Roberto (Patiño) le ha puesto al proyecto, esas ganas de hacer más y más y la confianza que genera nos hizo coincidir y trabajar para seguir aportando cada quien desde lo que sabe hacer.

¿Cómo se relaciona Mapa reverso con Viaje solidario?

El viaje, así como yo lo veo, se trata también de contar realidades. No solo hablar de atardeceres o tomarse fotos bonitas. Siempre estoy buscando historias, porque me parece importante contarlas, más en estos tiempos que estamos viviendo. En Mapa reverso hay relatos que intentan ir más allá de lo obvio y es un poco lo que sucede con lo que hacemos (Roberto y yo): no nos conformamos, insistimos, buscamos la manera de ir más allá y aportar.



Deja tus comentarios aquí: