¿El yoga es una religión? Un juez en California lo decidirá en junio

Quizás ya hayas escuchado las noticias: algunos padres consternados sacaron a sus hijos de las nuevas clases de yoga que se impartían en su escuela pública, y ahora están demandando para eliminarlas del pensum educativo.

Este juicio refleja la dicotomía que ha vivido el yoga y la meditación desde que cruzaron las fronteras de su tierra madre, India.

¿Podemos separar a las prácticas de posturas, respiración y meditación, de sus orígenes hindúes?

En nuestros países latinos, las palabras del Padre Gabriel Amorth, todavía resuenan con fuerza: “el yoga es el trabajo del diablo”. El distinguido Amorth, quien es el exorcista principal del Vaticano, coloca en la misma categoría a Harry Potter, quien en su opinión, en vez de llevarte al hinduismo te puede llevar a creer en magia y satanismo.

Pero aunque no veo a muchos padres preocupados por el mago adolescente encima de una escoba, como profesor de yoga en Latinoamérica, de vez en cuando escucho a gente diciendo que las prácticas que enseño conducen a la gente a la perdición.

El juicio de padres que desean eliminar al yoga de las escuelas de sus hijos refleja los mismos miedos y las mismas preguntas –pero esta vez con un panel de expertos de las mejores universidades de Estados Unidos buscando demostrar uno de los siguientes puntos de vista:

POSICIÓN 1: NO PUEDES SEPARAR AL YOGA DE SU RELIGIÓN

La palabra yoga significa Unión. Las prácticas de yoga (y hay muchas más que la práctica de posturas), tienen como objetivo primordial lograr la percepción de que “somos uno con el todo” (y qué lío explicar esto en pocas palabras!).

Intentaré explicarlo de todos modos: la intención del yoga es que nos demos cuenta que nuestra verdadera identidad no tiene nada que ver con nuestro cuerpo o nuestra mente, sino con una esencia que podríamos describir como “la consciencia del universo entero”.

Y esta definición tiene, sin lugar a dudas, una índole espiritual, y esa consciencia universal es lo que muchos llaman Dios, o Energía Divina. O sea: si el yoga no es una religión, seguramente parece tener una base increíblemente “teística”. Además el yoga está clasificado como una de las seis escuelas de filosofía hindú “astikas”, o que admiten a los Vedas como libros sagrados y “espiritualmente concebidos”.

Por si esto fuera poco, muchos libros clásicos del yoga establecen una conexión a otras creencias de índole espiritual de la India, como por ejemplo el concepto de la reencarnación.

Oh Oh… Houston, tenemos un problema…

POSICIÓN 2: EL YOGA PUEDE SER UNA HERRAMIENTA AGNÓSTICA

T. Krishnamacharya, conocido como el “abuelo” del yoga del Occidente por su gran influencia en los maestros que trajeron la práctica a este lado del mundo, fue uno de los primeros profesores en separar a los aspectos religiosos de las partes más prácticas del yoga.

Krishnamacharya era un hindú devoto, pero entendía que muchos de sus estudiantes venían con otras creencias religiosas, o simplemente deseaban aprender los aspectos físicos que les pudiera dar mejor salud y mayor paz mental.

Y para poder entregarle al estudiante lo que buscaba, sin forzarle a aceptar ningún otro aspecto de la práctica, Krishnamacharya empezó a “re-contextualizar” las enseñanzas del yoga para un mundo moderno, multicultural, y multi-religioso.

Su hijo, T.K.V. Desikachar, un ingeniero cuyas creencias religiosas se acercan más al agnosticismo que a la devoción hindú de su padre, propulsó todavía más esa transformación, al propagar las enseñanzas del yoga desde un punto de vista que fuesen aceptables para cualquier persona, independientemente de sus creencias.

La obsesión del occidente por lo físico y superficial se convirtió en uno de los filtros por el cual estas prácticas llenas de filosofía y espiritualidad tuvieron que pasar, y posiblemente es por eso que hoy en día la gran mayoría de las clases de yoga en Occidente, tienen quizás hasta un 90% del tiempo dedicado al físico.

Por si esto fuera poco, el interés de la ciencia por las prácticas de meditación y sus efectos maravillosos para la mente y el cuerpo han sido otra fuerza más para “decantar” todavía más a las prácticas de sus aspectos espirituales. Y es así como en vez de hablar de iluminación, estados elevados de consciencia, o conexión con el todo, los estudios científicos y las revistas y periódicos que los citan, usan palabras como concentración, atención y relajación.

EL VEREDICTO Y SUS CONSECUENCIAS

El problema central con encontrar un veredicto para el caso que mencioné al principio del artículo, puede ser ilustrado con esta metáfora popular:

El yoga es como un gran elefante. Las personas involucradas en este juicio están tratando de determinar qué están viendo, pero todas están ciegas. Una agarra el colmillo y dice que el yoga es puntiagudo y peligroso. Otra agarra la oreja y dice que es plana, suave e inocua…

Aparentemente, en la escuela se mostraba solamente una oreja del elefante (posturas y respiraciones), y los padres están preocupados porque quizás eso significaría que eventualmente se mostrarían otras partes del animal que no serían apropiadas en una escuela que debe estar libre de creencias religiosas.

Es muy posible que el caso vaya hasta la Corte Suprema de Justicia de los EEUU. Si los proponentes del yoga en las escuelas pierden el caso, esto podría poner en riesgo a muchos programas de yoga en escuelas, prisiones, y centros de salud, que ofrecen enormes beneficios a quizás miles de personas.

Si eso sucede, estarían botando partes importantes del yoga, por miedo a otras que no necesariamente tienen que ser incluidas en la práctica para ofrecer sus variados beneficios.

Pero si eso sucediera, el cambio podría traer un poco más de claridad a todo este asunto de “qué es el yoga”.

Quizás los profesores de yoga podríamos tener un poco más de facilidad de enseñar al yoga con un contexto espiritual que sea más cónsono con sus raíces, sin tener que disculparnos con los agnósticos y ateos dentro de la clase.

Y quizás entonces tendríamos que cambiar el nombre de todos los programas que simplemente buscan relajamiento, concentración y manejo del estrés con palabras que describan exactamente estos beneficios, sin mezclarlos con las tradiciones y enseñanzas religiosas que tanto asustan o incomodan a los que no las comparten.

Si eres un profesor de yoga y quieres introducirla en un contexto agnóstico, mi consejo entonces es que llames a tus programas “programa de meditación en movimiento” o algo parecido. Y deja cualquier referencia hindú a un lado en esos lugares en donde no son bienvenidas.

Si eres un alumno de yoga, recuerda siempre que no necesitas aceptar o usar a todas las partes del elefante. Usa las que te sirvan. Hay muchas que pueden transformar tu vida para mejor.



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