Ella, la nenita

Ella, la nenita, tenía como seis años. Estaba en casa, jugando, con deseos de seguir jugando. Mami tenía otros planes para ella. Mami siempre quiso ser una gran bailarina de tap. Sin embargo, nunca pudo cumplir su sueño. Así es que cuando nació ella, la nenita, mami se prometió a sí misma que la convertiría en un as del tap. Cuando mami la vino a buscar, ella, la nenita, se negó rotundamente. Mami no tuvo otra alternativa que vestirla a la fuerza y llevarla prácticamente a empujones al carro. Cuando mami arrancó, ella, la nenita, le dijo una vez más que no quería ir a esa clase de tap. Que no le gustaba el tap. Mami, muy contrariada, le dijo que si ella no se callaba y la obedecía, la llevaría al orfelinato de la esquina y la dejaría allí con los niños sin padres del vecindario. Ella, la nenita, no dejó de patalear, así es que mami cumplió su palabra. Detuvo el carro frente al orfelinato, dejó a la niña frente a la puerta de entrada, se subió a su carro y se fue. Ella, la nenita, entre anonadada y atemorizada, comenzó a gritar y a buscar a mami por todas partes. Sintió pánico de que alguien abriera esa gran puerta y la llevara adentro juntos a los niños sin padres. Sintió terror de no volver a ver a mami y a papi. Años después, contaba mami muy sonriente que, cuando se devolvió a buscar a su hija, a levantar el merecido castigo que le había impuesto por no querer obedecerla, la encontró bailando tap desesperadamente frente al portón del orfanato, sudando copiosamente. Así fue como ella, de nenita, aprendió que para ser amada y para no ser abandonada debía bailar al ritmo que otros pautaran. Le tomó toda una vida -y muchas horas de vuelo en grupos de apoyo- descubrir que siempre tuvo el derecho a ser ella misma y a tener sus propios gustos, aunque estos no sean del agrado de los otros, incluyendo a papá y a mamá. Le tomó una vida entera descubrir que su color preferido era el azul y no el rojo… o el rosa.

Esto es un milagro.

Siempre que leo o escucho el cuento «Ella, la nenita», recuerdo que todas las personas que alguna vez lo han escuchado me han comentado «¡cómo me identifico con este personaje». Y es que en el fondo, yo siento que en un grado u otro, muchos de nosotros recibimos el mensaje de que éramos defectuosos y que para ser amados necesitábamos sacrificar algo o mucho de nuestra esencia. ¡Que alegría abrir los ojos a la verdad de que tenemos el derecho y el deber de ser plenamente nosotros! Y que importante recordar que no tenemos el derecho de robarle a otros su autenticidad.

El cuento «Ella, la nenita» pertenece a mi audio libro «Cuentos de Recuperación». Si quieres escuchar más «Cuentos de Recuperación», adquiérelos a través de iTunes y Amazon. Si vives en Venezuela, puedes adquirirlos a través de la tienda de NoLaPeles.com. Para mayor información sobre los «Cuentos de Recuperación», envía un e-mail a [email protected].

Para ti, ¡dulces bendiciones!



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