Ellos también traen bebés al mundo

A veces en lo más sencillo se encuentra mayor innovación. Eso sucede con la serie Nacer, de Eva Domínguez, periodista y narradora catalana que se vale de los nuevos medios para sus humanas historias. Aunque la serie entera vale una revisión, que estaremos preparando próximamente, hoy enfocaremos la mirada en Comadrón, masculino y singular, 7 minutos en los que Carles Valero y Just Creus comparten su vivencia como matrones.

La doula o comadrona es un personaje que se desdibuja en nuestros días, especialmente en sociedades altamente medicalizadas y donde el impacto de la salud y sus costos han cedido ante el desconocimiento de nuestros cuerpos e inmediatez de las exigencias profesionales. De tal manera, es tratado clínicamente el único evento en el que somos pacientes sin estar enfermos: el nacimiento.

matron_300Que además, nos enteremos por Eva de que esta práctica está retornando en nuestros días e incorporando hombres en su proceso, suena conmovedor, en el sentido del movimiento interno, casi telúrico, que nos produce el ver el planteamiento de una plena masculinidad, digna de los nuevos tiempos. Se trata de una masculinidad que no interviene desde el estrato de poder, sino que acompaña y se mimetiza con la naturaleza, no desde la academia y la enfermedad, sino desde la igualdad y el servicio. Así, según la reflejan Carles y Just, su relación con el nacimiento parecería estar a contracorriente con lo que promueve nuestra cultura y los insulsos roles asignados a los hombres: espera, llanto, miedo, expectativa, escucha…

Y es que el parto no tiene tiempos establecidos, es una dimensión paralela al concepto occidental de Cronos (las horas, los minutos, los segundos) más relacionada con el Kayros (“el momento oportuno”) en el que se borran agendas y horarios. Una comadrona o matrón ingresa a esta vivencia del momento (“momentazo”), acompañando un proceso fisiológico que es poesía en sí mismo y donde cada umbral de dilatación cuenta como portal de crecimiento para la mujer. A esto se refieren con otro término clave “Vivir el nacimiento”, en el que ellos actúan como “amplificadores”, según Just, ayudando a que la mujer no se pierda ninguno de estos valiosos momentos, en el que se borran como profesionales (“no estar”) para dejar a la naturaleza hacer. Y allí reside el secreto de la poesía del nacimiento, un silencio reverenciador.

Momentos particulares de la dimensión humana de estos dos hombres: sus procesos, los cambios que se notan en sus caras, el reconocimiento de la libertad de la mujer y el llamado de la paternidad. Han borrado siglos de encantamiento y control sobre el otro, se han conquistado a sí mismos. Vamos a verlo una y otra vez, porque las cosas están cambiando.

 



Deja tus comentarios aquí: