Emigrar es…

Duele… Duele mucho cuando nos despedimos de un familiar o un ser querido, ante las puertas del aeropuerto. Sabemos que va en busca de un futuro mejor. Sabemos que, en nuestro país (en mi caso, Venezuela, en su caso, España), las oportunidades se están reduciendo.

El país nos bota poco a poco… sus gobernantes, su política de pacotilla, su gente, su cultura, incluso, nosotros mismos nos vamos botando a cuenta gotas.

Este monólogo refleja lo que he vivido en tres años fuera de casa (a nueve horas y media en avión). Una muy querida amiga, Daniela Giampapa (venezolana residente en Miami), lo escribió. Hoy me hago portavoz de ella y de muchos. #BuenaVibraParaTodos.



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