Emociones expresadas, emociones superadas

Emociones expresadas, emociones superadas

En estos nuevos tiempos de sanación, mindfulness y bienestar antes que nada, se escucha mucho decir: “cuando la emoción no se expresa, el cuerpo duele”. Esta es una frase bastante cierta. Las personas tenemos un emocionómetro, por así llamarlo, que nos indica a nosotros y a los demás si estamos estresados, asustados, molestos, tranquilos, tristes o alegres. Obviamente, alegres siempre será el top de nuestras emociones, por ser la más positiva en esencia.

Sin embargo, a pesar de que podemos dar muestra de nuestras emociones, sobre todo si estamos felices, con ciertas actitudes y comportamientos, nos cuesta mucho expresar con exactitud y efectividad aquellas que no son tan positivas como la rabia y la tristeza. Por lo general, terminamos armando un lío, diciendo aquello que no queremos e hiriéndonos a nosotros mismos y a los demás.

¿Qué es lo mejor que podemos hacer? No contener las emociones. Más bien siempre buscar la forma más idónea de comunicarlas, sobre todo en casos de incomodidad o inconformidad. Algunas veces no encontramos las palabras adecuadas para expresar aquello que sentimos. Es importante, entonces, reflexionar, reconocer cómo nos hace sentir la situación que atravesamos, es decir, primero hay que detectarla para luego expresarla, enfrentarla y vencerla.

Expresar nuestras emociones de forma asertiva y sin manipular es la clave para tener buenas relaciones con los demás. Conocer y comprender nuestros propios sentimientos mantendrá por más tiempo el emocionómetro en el tope, es decir, cerca de la alegría. Es también una manera de autocuidarnos, para que no nos duela el cuerpo, para que nuestra mente esté tranquila.

Las emociones nos acompañan en todo momento. No poder identificarlas y expresarlas adecuadamente origina conflictos internos que al final de día transmitimos hacia los demás. No hay nada mejor que decir lo que te gusta, lo que te enfada, lo que te da miedo para reconocer aquello que te causa dolor o alegría y, entonces, superarlo o mantenerlo en tu corazón.

Si te cuesta expresar tus sentimientos, puedes intentar lo siguiente.

  • Escribe lo que sientes.
  • Busca desarrollar más la empatía.
  • Trabaja en tu inteligencia emocional.
  • Expresa tus alegrías y lo que no te gusta.

Cuando le mostramos indiferencia al enfado o al dolor, nos sentimos inquietos y abrumados. Incluso, nos ponemos más irritables, y acabamos haciendo y diciendo cosas que no queremos. Por eso es necesario reconocer e identificar nuestras emociones para luego buscar la mejor forma de expresarlas.



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