Empatía, la habilidad del mundo de hoy

Muy de vez en cuando, la manera en la que la sociedad se organiza a sí misma cambia fundamentalmente. Ahora estamos pasando por una gran transformación en la estructura de la sociedad: de unas pocas personas diciendo a los demás lo que tienen que hacer, y los demás haciendo funciones repetitivas, a un mundo donde todos participan.

Solía ocurrir que podías ser un miembro efectivo de la sociedad aprendiendo las normas y los conocimientos y, entonces, sólo tenías que seguir usándolos. “Aprender conocimientos y normas, y será suficiente” ese fue y sigue siendo el paradigma que hemos tenido en la educación y a medida que vamos creciendo. Nuestro sistema educativo está establecido para ello. Cuanto más rápido cambian las cosas, las normas cubren menos. Cuanto más rápido cambian las cosas, más cosas hay que cambiar.

El nuevo paradigma es que cada niño y joven debe aprender, aprovechar, practicar, dominar y poseer las habilidades que le permitan contribuir a un mundo en cambio.

En Ashoka, entidad que presido, cuando analizamos cómo conseguir un mundo en el que todos fuéramos agentes de cambio, nos dimos cuenta muy rápidamente de que la gente ha de tener una serie de habilidades muy distintas a las que se enseñan actualmente. Habilidades como la empatía, el trabajo en equipo, el liderazgo y la capacidad de generar cambios. Hay que aprenderlas como se aprende a leer y a hacer aritmética: con mucha práctica.

Por tanto, una de las claves del nuevo paradigma es que “todos los niños deben manejar la empatía”. Si no tienes empatía no es posible adquirir las demás habilidades. Esta es una lección que cualquier padre puede enseñar y que es distinto al de “no hagas eso porque yo te lo digo y si no te castigo”. Ese es un sistema antiguo de acción-reacción que ha dominado el mundo durante miles y miles de años. Para algunos es duro imaginar cómo sería no ser capaz de identificar cuándo estás haciendo daño a alguien, no tener esa habilidad fundamental.

Cualquier niño que no domine la habilidad de la empatía hará daño a otros y perturbará las instituciones, y será expulsado sin importar los conocimientos que tenga. Hay que tener en cuenta lo sofisticada que es la habilidad aprendida de la empatía aplicada.

La empatía empieza con un elemento que es biológico, la capacidad de sentir el dolor ajeno. El nivel de habilidad empática del que estamos hablando aquí es que toda persona tenga que observarse a sí misma entendiendo a la gente que le rodea por lo que son; observándoles en el futuro; observando y entendiendo grandes grupos de personas complicadas, grupos de gente que cambian rápidamente. Esta es una habilidad que tienes que tener para participar en la sociedad.

Gran parte de los emprendedores sociales que Ashoka ha identificado alrededor del mundo ha enfocado intuitivamente su trabajo en niños y jóvenes. No es una coincidencia. Cada una de estas personas ha apostado su vida a que pueden provocar un cambio significativo, y han descubierto que el antiguo paradigma que define un crecimiento exitoso, como aprenderse las reglas y los conocimientos, que tuvo éxito en un mundo estático, es absolutamente inadecuado en un mundo de crecientes cambios.

La empatía en el salón de clases

La próxima etapa en la evolución de su sector requiere nuevas instituciones. El trabajo de Mary Gordon es el ejemplo perfecto. Trae a un bebé de menos de un año a la clase, al que el profesor llamará “el catedrático”. Los niños, no el profesor, tienen la responsabilidad de descubrir lo que “el catedrático” está diciendo y sintiendo.

“El catedrático” es muy bueno con la comunicación no verbal y la clase tiene delante el ejemplo del nivel de empatía y compromiso madre-bebé o padre-bebé. Todo niño sabe desde antes de nacer que está configurado para ser una criatura social, quieren tener la habilidad de ser criaturas sociales, no luchan contra ello. Se aferran a ello. Por eso, Mary ha sido capaz en 10-20 horas de hacer que niños sin empatía la experimenten. También sabemos cómo ayudar a niños a practicar la empatía.

El juego en el recreo

Jill Vialet está volviendo a dar importancia al recreo y al derecho a jugar. Su metodología se basa en juegos en grupo. Si miras por un agujerito el patio de un colegio antes de que ella comience su trabajo, no ves ningún patrón de conducta. Después de un par de semanas, ves a los niños jugando en grupitos. Después de 3 a 6 meses ves del 70 al 80% del espacio ocupado por niños jugando juntos.

¿Qué son los juegos en grupo? Es una de las oportunidades principales para que los niños practiquen empatía. Cuando Jill entiende eso, su trabajo se vuelve aún más importante, y de repente ve que el trabajo de Gordon encaja con el suyo.

Cuando los emprendedores sociales se unen, empiezan a transformar la forma de pensar de la gente. Ahora tenemos que cambiar la conciencia de la sociedad y esa es una de nuestras principales tareas. Necesitamos la habilidad de la empatía aplicada para colaborar con éxito, resolver problemas, alinear intereses, provocar cambios, tomar buenas decisiones, liderar de manera efectiva y resolver conflictos.

Crear un mundo en el que cada niño domine la empatía tan bien como las matemáticas o la lectura no será el trabajo de uno o dos personas claves de la educación, ni siquiera de cientos. Todos hacemos falta. Todos podemos contribuir a construir un mundo donde cada niño domine la empatía.

Bill Drayton

Fundador de Ashoka

Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional



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