Empezar a correr (de nuevo)

Empezar a correr (de nuevo)

No está mal hacer una pausa siempre que decidas volver a correr. Las pausas son necesarias y hay que aceptar que la vida tiene sus ciclos.

Poco antes de noviembre ya yo andaba en modo batería baja y paré de correr con la esperanza de recuperar mi ritmo en diciembre, entre otras cosas porque la primera meta de este año viene en forma de 21K. En diciembre no hubo mayor chance, entre dormir, comer y salir con los amigos y familiares, el horario para entrenar quedó en segundo plano.

Mi entrenamiento comenzó a finales de año y en estos días he ido poco a poco recuperando el ritmo. Estoy aprovechando que aún no arrancamos completamente la jornada laboral para conocer nuevos lugares y darle variedad al entrenamiento. En definitiva estoy reconquistando mi cotidianidad.

Escúchate

Cuando decidí parar lo hice porque, sencillamente correr tiene que ser algo que disfrute. Si esto de andar por la ciudad temprano en la mañana o al final de la tarde en shorts y zapatos de goma no me proporciona felicidad, entonces pierde su sentido. Evidentemente la felicidad de correr, como la felicidad de la vida, viene luego de algunos sufrimientos, sacrificios y restricciones y eso se entiende. Pero llega un momento en el que tu cuerpo te dice con evidentes señales que es hora de parar. Cuando me era imposible levantarme antes de las siete de la mañana, cuando a medio día lo que me provocaba era echarme en un sofá, cuando preferí ver la tele en vez de hacer yoga, en ese punto entendí que esforzarme por salir a correr era un absurdo.

Pero las pausas si bien son necesarias también son peligrosas: cuidado, puedes caer en la trampa del sedentarismo sin que te des cuenta. Y eso sí que no. Nuevamente mi meta está clara: voy a implementar hábitos saludables y perdurables. No para bajar de peso, ni para verme bien, ni para competir con los demás, lo haré por el profundo amor que me tengo a mí misma y por lo mucho que disfruto vivir.

¿Cuándo empezar? la única dueña de esta respuesta eres tú misma. Hay una delgada línea en la que tu cuerpo empieza a dar otras señales evidentes de que es momento de volver a amarrarte los zapatos, ponerte los shorts y salir a correr: por ejemplo cuando al caminar dos cuadras sientes que te falta la respiración o cuando subir escaleras es una pesadilla. En ese momento el sedentarismo está al asecho y a punto de ganar la batalla.

Entonces decides comenzar de nuevo. Y en el justo punto en el que decides volver seguramente algo en ti tratará de convencerte de lo contrario, que mejor empiezas mañana o tal vez la otra semana. Allí tu firmeza debe hacer la diferencia.

Con los ánimos renovados y el propósito firme de volver al ruedo, hay algunas cosas que tienes que evitar:

Frustración: es común que con la euforia sales, corres y le das muy duro y resulta que cuando ves los resultados están lejos de ser lo que pensabas. Aléjate de la frustración con un poco de honestidad ¿qué esperabas luego de ese recreo? Después de la pausa viene un proceso de ajuste y adaptación muy parecido al que tuviste al comenzar la primera vez.

Lesiones: pon mucha atención a lo que haces. La clave es incrementar la intensidad de tu entrenamiento de manera progresiva.

Cansancio: ir a correr todos los días no es la mejor idea porque es más que sabido que luego de una jornada fuerte e intensa el cansancio ataca de manera despiadada. Intercala con otras actividades deportivas e involucra en tu entrenamiento ejercicios de fortalecimiento o estiramiento. Hacer yoga es una buena idea para combinar fuerza y elasticidad.

Aburrimiento: como siempre, variar el entrenamiento será tu mejor estrategia para evitar el estancamiento y, por adición, el aburrimiento de la misma rutina. Busca lugares diferentes, otros paisajes y hasta puedes invitar a algunos amigos para correr y conversar.

Fracaso: como todo comienzo este regreso al entrenamiento requiere de metas realistas. Plantéate objetivos realizables y minimizarás el riesgo de fracaso. Una medida que te garantizará un entrenamiento y resultados perdurables.



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