Emprende, reza y medita

A Dios rogando y con el mazo dando, dice el refrán, y cuando se trata de emprender cualquier proyecto, pareciera que encomendarse a las alturas o acercarse al Nirvana ayuda. No es que Dios tenga vena de emprendedor, aunque si nos ajustamos a los relatos del génesis, sin duda fue toda una empresa crear el mundo en 6 días.

Un estudio del Centro Religioso Baylor (ya el nombre sugiere cierta preferencia por lo divino) asegura que las personas emprendedoras suelen incluir en su rutina de vida la práctica de la oración o la meditación. Según una encuesta realizada en los EEUU, el 34% de los emprendedores reza, frente al 27% de los no emprendedores. Y el 32% de los emprendedores practica algún tipo de meditación, versus el 22%  de quienes no lo son.

respirando¿Y por qué? Para algunos porque les trae paz, a otros un momento de descanso o silencio, y más de uno aseguró que les ayuda a enfrentar la incertidumbre.

Tanto rezar como meditar significa concentrar la mente y sintonizar con el presente. En el caso de la oración religiosa tiene el agregado de la fe, que le ofrece al creyente un respaldo divino. Incluso en la meditación devocional, los mantras vienen cargados de significados sagrados que llevan las palabras a un plano superior. En ambos casos, la concentración tiene un objetivo definido e iluminador.

Esto no significa ir a la iglesia o encender incienso cada día. En realidad es algo más sencillo y práctico: se trata de hacer un ejercicio mental y espiritual que refuerce nuestras acciones. En el caso de los emprendedores, el psicólogo Kenneth Pargament las define como “personas con una fuerte convicción de que pueden manejar las cosas, pero también reconocen la incertidumbre y el riesgo de su trabajo. La oración y la meditación les ayudan a lograr lo que se proponen, y además, reconocer que hay muchas cosas que no pueden controlar”.

En mi caso la meditación me ha ayudado a reducir los niveles de ansiedad y estrés, además de permitirme apreciar con mayor profundidad el trabajo diario y conectar con la intención más poderosa que me llevó a emprender Inspirulina. Porque estos meses en línea han sido tan maravillosos como retadores, y como escribí hace un tiempo, Inspirulina me ha servido de maneras diversas, e incluso, inesperadas.

Cuando las cosas se ponen difíciles cae muy bien respirar. De la misma manera cuando van sobre ruedas. Y si prefieres elevar una oración, perfecto. Porque si lo pensamos bien, todos somos de alguna manera emprendedores de nuestra vida y ella está llena de situaciones que nos ponen a prueba. Ayudarnos es lo mejor que podemos hacer, mirando hacia arriba, o hacia adentro.

 



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