En Brasil le dicen no a las nalgadas

La escena seguramente la has visto: un padre castiga a su hijo con una nalgada mientras le grita las instrucciones de cómo debe comportarse. Violencia física y verbal para que la criatura aprenda, se discipline y no repita las conductas “malas”.

Pero dependiendo del país donde el padre “discipline” a su hijo, la nalgada podría valerle una multa o problemas mucho mayores. La Cámara de Diputados de Brasil aprobó un ley que prohíbe la aplicación de castigos físicos a niños y adolescentes. Propuesta originalmente por el presidente Lula Da Silva y apoyada por la actual mandataria Dilma Rouseff, la ley contempla también penalidades para los maestros o médicos que no denuncien casos de castigo físico.

nino_reganadoLamentablemente, el castigo físico es muy común y sus efectos negativos están comprobados. La Academia Estadounidense de Pediatría señala que las nalgadas enseñan al niño que causarle dolor a los demás, incluso a los seres queridos, es una manera justificada o adecuada de controlarles o mejorarles el comportamiento.

O en otras palabras, con violencia se pretende enseñar a ser bueno.

En lugar de las nalgadas y el castigo físico, resulta mucho más efectivo, saludable y formativo usar la compasión, la comunicación, el ejemplo y la disciplina positiva. Reforzar las conductas adecuadas y usar las advertencias, el razonamiento y anteponer el amor y la paciencia puede ser que requiera más trabajo de los padres, pero deja menos huellas emocionales en los niños.

¿Es esto ser blando? No necesariamente. La psicóloga chilena Pilar Sordo recuerda a los padres que la ternura con firmeza es una estrategia efectiva para mantener en claro la autoridad sin confundir a los pequeños. Pero firmeza no es violencia, es un mensaje coherente con la edad del niño y la acción cometida. Un estallido puede resultar una solución a corto plazo, pero en términos de construir la relación sobre las bases de inteligencia emocional y salud mental, es un atajo riesgoso.

La propuesta de ley brasilera tiene aún pendiente la aprobación del Senado y la presidencia. Las encuestas señalan que existe apoyo popular, lo que indica un cambio en la percepción del rol de los padres en la educación. Hace unos meses Lula Da Silva decía “si el castigo físico funcionara, en este país no tendríamos tantos bandidos y corrupción”.

 



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