En busca de la felicidad

La felicidad es un concepto muy heterogéneo. Muy a menudo, se mezcla con la idea de la ascensión social, el bienestar o el éxito. Cada uno tiene su propia definición de la felicidad. Estos conceptos varían, pero para ser feliz, varias condiciones tienen que estar reunidas, tanto a nivel del contexto como a nivel psicológico. Diferentes elementos son esenciales para alcanzar la felicidad.

La importancia de la autoestima

Algunas personas tienen dificultades en valorarse cuando otras son conscientes del aporte que representan para los demás. La diferencia entre las dos viene de su autoestima. Tener autoestima es la base fundamental para ser feliz y ser capaz de hacer feliz a los demás. En los aviones, las señales de seguridad te enseñan que frente a una situación de peligro y antes de atender a los demás, tienes que ponerte primero tu máscara de oxígeno. En la vida real es igual. Antes de pensar en complacer a los demás, tienes que saber atenderte a ti mismo. En lugar de enfocarte sobre tus defectos, tienes que fijarte en tus cualidades o riquezas interiores.

Saber cuidar a los demás

Egoísmo y felicidad no combinan. Los demás son importantes para tu propio bienestar. No obstante, no se trata de ser aceptado o amado de forma sistemática. Ser aprobado por tu entorno puede ser un objetivo aceptable pero nunca obligatorio. En lugar de esperar iniciativas de los demás, es mejor dar sin esperar nada a cambio. No dudes en ayudar, hacer favores, o compartir con los demás.

Reconocer tu suerte

Según el Banco Mundial, en el año 2008, 51% de la población mundial vive con menos de 2 dólares diario. Mil millones de personas en el mundo no tienen techo. En América Latina, esta población alcanza el 30%. Por todas estas razones, tienes que saber disfrutar de lo que tienes. Cuentas con familia, casa, trabajo, amigos. De forma sincera, tienes que preguntarte ¿qué necesitas de más? Estados Unidos acumula a su vez el porcentaje más alto del mundo en consumo de antidepresivos por persona y el número más alto de almacenes individuales. Claramente, es la prueba de que la felicidad no está en la acumulación permanente de bienes sino en la capacidad de disfrutar de lo que tienes.

La necesidad de saber perdonar

De forma permanente, cargamos rencores, heridas, historias dolorosas. Para sentirte más liviano, es importante saber perdonar a los demás pero también a ti mismo. A veces, conversarlo con alguien representa la solución para deshacerte de estos recuerdos pesados. Tienes que aceptar hacer todo un proceso de luto de lo que te dolió para poder pasar la página. Conseguir la paz interior, y así la felicidad, supone ser capaz de aceptar los errores cometidos, tuyos o de los demás, como un proceso natural, actos esenciales de la vida.

Desarrollar tu creatividad

La rutina es el gran enemigo. Un 90% de tus actos cotidianos están hechos de manera automática, sin pensarlo. Para combatir la rutina, tienes que ponerte creativo. Atreverte a cambiar de ruta para ir al trabajo, a pedir un plato diferente en el restaurante, son cosas que te ayudarán a ser más creativo. Aprender a ser curioso es la forma más eficiente de abrir su mente.



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