En el 2020: ¿cómo te fue?

En el 2020: ¿cómo te fue?

La pregunta que debemos hacernos sobre el 2020 para comenzar este artículo es, para ti ¿fue un año malo o un año bueno?

Una vista rápida al mismo indicaría que fue un año verdaderamente terrible. Nunca nuestra generación había vivido una especie de catástrofe global, una guerra mundial o un cataclismo como de esos que tanto se anuncian. Pero es que la pandemia de 2020 fue eso y un poco más y el COVID-19 no tiene precedentes en su alcance e impacto global. El mundo se cerró; nos mantuvimos por meses encerrados en nuestros hogares; miles de empresas quebraron y millones de personas se quedaron sin empleo a nivel mundial. La pandemia ha significado hasta el 18 de enero 2021 más de 95 millones de casos y ya sobre los 2 millones de fallecidos. Lamentablemente entre ellos hay amigos, familiares y conocidos. Se estima que la recesión mundial será duradera (y sus efectos se podrán sentir hasta por una década según la OMS), sin que ningún país escape a su impacto.

Vimos miles de fotos de calles y ciudades vacías, comercios cerrados, vitrinas sin productos. Hubo lamentablemente un aumento en la violencia doméstica, en los casos de depresión o de suicidio. El comportamiento de las sociedades, las economías locales, el comercio internacional y las relaciones globales fueron gravemente afectadas. Por primera vez en la historia hubo un acuerdo mancomunado de apoyo para desarrollar una vacuna de manera muy rápida que fuese efectiva en la lucha contra el virus. A la fecha, con ciertas dificultades, algunos países han comenzado el roll-out de las mismas a las diferentes comunidades, con los protocolos necesarios ya definidos o en proceso de elaboración. Lamentablemente, como siempre, unos países van más rápidos que otros en esta carrera y ello tendrá sus implicaciones. Y sí, podríamos decir que el 2020 fue un año negativo; un año malo para muchos y terrible para otros.

Pero resulta que no hay casi ninguna persona con quien uno converse que no me diga que el 2020 fue un año bueno, o por lo menos, “no tan malo amigo”. Y de allí que nos debamos detener para ver lo bueno que nos ocurrió durante este año tan extraño. A pesar de sus defectos, el 2020 nos dio la posibilidad de aprender, de reflexionar, de ver, de contar nuestras bendiciones y sobre todo de apreciar todas aquellas cosas que dábamos por sentado. Tuvimos tiempos para hacer profundas reflexiones personales, tomar cursos diferentes, aprender nuevos hobbies y estar más dispuestos para las cosas más sencillas. Hoy apreciamos más lo que somos, a quienes tenemos a nuestro alrededor y a disfrutar más esos pequeños momentos. ¿Fácil? Por supuesto que no. El 2020 tuvo sus retos y desafíos, pero creo que esos grandes esfuerzos demostraron ser una de las mejores formas de aprender.

Aquí una pequeña lista de lo que si aprendimos:

  • A trabajar desde casa y usar las herramientas del teletrabajo.
  • A aprender de finanzas personales.
  • A divertirnos de maneras diferentes.
  • A ser más amables.
  • A ser agradecidos.
  • A tener paciencia, sabiendo que las cosas toman su tiempo.
  • A comenzar (sí, falta mucho todavía) a comprender que debemos cuidar mejor a nuestro planeta.
  • A darnos cuenta de la importancia de nuestra salud.
  • Convertir las dificultades en oportunidades.
  • Que el mundo VUCA puede darnos cambios positivos.
  • A tener una mejor actitud (aunque bueno, no todos…).
  • A valorar la libertad de ser libres, de ir a las plazas, de disfrutar un museo.
  • A disfrutar de nuestro hogar.
  • A abrazarnos y disfrutar de las gratas compañías.

Parece mentira que una lista de lo que aprendimos en el 2020 fue a apreciarnos a nosotros, a lo cotidiano, a esas cosas diarias que ahora extrañamos.

Y, por ende, la pregunta que debemos hacernos para finalizar este artículo es, para ti ¿Cuáles de estos aprendizajes son los más importantes del 2020 y cuáles seguirás usando en el 2021?

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay



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