En las relaciones sanas no hay apegos

En las relaciones sanas no hay apegos

Una parte importante de las relaciones sanas es aprender a soltar. Es lo mismo si estamos hablando de padre e hijo, amigos o una relación romántica. Esto tiene que ver con dar el espacio para que la otra persona viva su propia vida o tenga sus propias ideas. ¿Quieres tener relaciones más pacíficas? Entonces sigue leyendo este artículo que escribí con mucho amor para ti.

Mi idea de la evolución de las relaciones

Cuando comenzamos una relación, tenemos una tendencia a apegarnos a ella. Bien sea que hablemos de nuestro bebé que acaba de nacer o de una pareja. Deseamos crear y fortalecer ese nexo y por ello invertimos muchas horas con ese ser. En el caso de nuestros hijos, es obvio que requieren de nosotros para su subsistencia. En el caso de las parejas o incluso amigos, es porque se siente muy bien estar con la otra persona, conversar, conocerla cada vez más. Las horas pasan rápido en ese espacio donde se sienten cada vez más cerca, no sólo física, sino emocionalmente.

Una vez que ese nexo está creado y fuerte, hay una sensación de seguridad con respecto a la relación. Allí llega a otra etapa, donde igual se comparte, se alimenta el amor y la relación, pero también se da la oportunidad de que cada quien recorra su camino individual.

Esta etapa se ve mucho más marcada en la relación con nuestros hijos, cuando estos llegan a la adolescencia. Sin embargo, ocurre en todos los tipos de relaciones. En el ejemplo de nuestros hijos, estos buscan encontrarse, definir su propia forma de ver el mundo. Tienen intereses propios y amigos que toman más de su atención y tiempo. Entonces como parte de la evolución de esa persona y de la relación, debemos aprender a soltarles.

Apego a las personas

Si bien lo que describí en el sección anterior es lo que creo que debe ocurrir, no siempre pasa de esa manera. A veces nuestras propias inseguridades impiden que demos ese paso de soltar. Bien sea que temamos que nuestros hijos no estén preparados para vivir algunas cosas, o que no confiemos totalmente en nuestra pareja o seamos posesivos con nuestros amigos, nos da miedo soltar. Allí surge el apego, bien sea que lo reconozcamos o no. Es nuestra necesidad de retener a cualquiera de nuestras relaciones tanto como sea posible.

En mi experiencia, esta dificultad para soltar produce fricción y conflictos. Porque la otra persona necesita aire, quiere recorrer su propio camino. Y usualmente cuando una persona asfixia a otra con ese apego, precisamente su temor a perderlo es el que hace que lo pierda.

Apego a las ideas

Este es otro punto de vista en cuanto al apego que afecta nuestras relaciones. A veces estamos demasiado apegados a nuestras ideas, a nuestra forma de ver el mundo. Por eso, queremos de alguna forma convencer o imponer a otros que esa visión que tenemos es la verdad, cómo si esta fuera única y absoluta. A partir de allí se generan muchos conflictos. A continuación te voy a dejar una imagen que para mí es muy gráfica para representar lo que en mi opinión es la verdad.

Al ver esta imagen, se concluye que depende de dónde estemos parados veremos una u otra cosa. Ahora, esto no sólo se refiere a nuestra posición física en referencia al objeto que vemos, como en el caso de la imagen. Porque por otra parte, nuestras experiencias previas han conformado nuestro sistema de creencias que son las ideas con las cuales interpretamos al mundo. Te doy un ejemplo: para una persona un perro es la representación de una mascota leal y cariñosa, mientras que para otra es un animal traicionero y peligroso. En ambos casos, esa descripción está basada en vivencias que tuvieron en el pasado, con las cuales sacaron esa conclusión y representa «la verdad» para cada una de estas personas.

Lo que quiero decirte con todo esto, es que perderás mucho tiempo y energía, e incluso puedes perder a algunas de tus relaciones más preciadas, si estás demasiado apegada(o) a tus ideas y no eres capaz de ver que la otra persona también tiene derecho a elegir.

Tips para soltar personas e ideas
  • Fortalece tu autoestima. Sentir que está bien ser tu, que estas feliz con tu vida, que te gusta a lo que te dedicas, evitará que «necesites» de ese ser querido.
  • Busca actividades que te llenen. Bien sea aprender algo, retomar un pasatiempo, practicar algún deporte, servirá para que tú disfrutes aún cuando no estés con la otra persona.
  • Si te sientes insegura con respecto a alguien, ten la valentía de decir la verdad. Habla de tus necesidades, entiende las de la otra persona y busquen acuerdos donde ambos se sientan cómodos. Evita manipular a la otra persona o hurgar sus cosas, eso destruye la confianza.
  • Cuando vayas a exponer tu punto de vista, es bueno usar estas frases: yo creo, yo veo, yo pienso, yo opino, etc. Estas son mucho más apropiadas que: la verdad es … Cuando dices: Yo… usando cualquiera de los verbos ya mencionados, estás diciendo: esta es mi forma de interpretar lo que ocurre. Eso es muy diferente a creer que eres dueño(a) de la verdad y la situación es como tú la ves y nada más.

Para tener relaciones fluidas, no esperes que los demás cambien. Hazlo tú. Allí está la clave.

Foto creada por senivpetro – www.freepik.es



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