En modo de hibernación

El verbo es la parte de la oración que describe una acción y esperar también es un verbo.

Se habla de una “personalidad A” para describir a aquellas personas muy activas que creemos que siempre tenemos que estar haciendo algo; a quienes nos parece que se nos va a terminar el tiempo, nos gusta la eficiencia autoimpuesta, y somos aquellos que tenemos que hacer un esfuerzo especial para entender lo que significa el balance: darnos permiso para ver las nubes o disfrutar un café sin pensar que es una pérdida de tiempo.

Por supuesto, la cantidad de energía adversa generada para sí mismos y para otros no puede sino mostrarse en un corazón exigido al máximo. Ya en 1957 dos cardiólogos, Rosenman y Friedman, describieron este patrón de conducta y lo relacionaron con el riesgo de sufrir una cardiopatía isquémica, ya que demostraron la existencia de 2.5 veces más probabilidades de presentar angina de pecho o infarto de miocardio.

climberorangeLas características de las personas de este grupo son:  la impaciencia, la necesidad de control, no resistir la inactividad y tener un bajo cociente de manejo de la adversidad: AQ.

Fue el Dr. Paul G. Stoltz, quien desarrolló el concepto de ‘Cociente de la Adversidad’. Stoltz  dice que algunas personas se complican por cualquier situación que sea diferente a sus expectativas, que le genere tiempos de  espera o cambios en su plan de acción. Estas personas también generan en su entorno próximo energía negativa adversa, y poseen un bajo nivel de resilencia o entereza. La resilencia es la habilidad para resurgir de la adversidad, adaptarse, recuperarse y acceder a una vida significativa y productiva.

Stoltz dice que es posible aprender a manejar la adversidad, incrementar la habilidad de respuesta y mejorar la resilencia, pues todos nacemos con un empuje humano básico de crecer y ascender, como subir una montaña. A medida que ascendemos, notamos que los logros no son uniformes; habrá menos personas (y compañías) arriba que abajo. Esto lo determina el AQ, es decir  el nivel de adversidad que uno está condicionado a soportar para ascender la montaña y conseguir sus metas.

Él dice que hay tres grupos y tres niveles de AQ:

  1. Primero: están «los desertores», que son las personas que abandonan el ascenso cuando los tiempos se hacen difíciles, y simplemente se rinden y no hacen más nada por ayudarse.
  2. Segundo: son «los conformistas», estas son personas que empiezan a subir la montaña, encuentran un lugar adecuado, acampan allí, y terminan quedándose a vivir. Los conformistas, tienden a ver el cambio como un problema, más que una oportunidad de continuar para alcanzar el éxito total.
  3. Tercero: son «los escaladores», estas son personas comprometidas con alcanzar sus metas, vivir sus sueños, ser todo lo que puedan ser y alcanzar en su futuro. Entienden que el éxito no es un punto en la distancia sino una travesía, un proceso para alcanzar sus objetivos. Pueden caerse a medida que van por su camino, pero continúan parándose y caminando, escalando más y más alto en su ascenso al éxito.

Los escaladores son personas que piensan y actúan positivamente en todo momento, y están siempre dispuestos a enfrentar con valentía para poder llegar felizmente a la meta en mención.

Los conformistas y los escaladores se deben encontrar en el mismo lugar durante los tiempos de reto. Pero los primeros ven el campamento como un hogar, mientras que los segundos lo ven como el campamento base o sede, un sitio temporal desde el cual pueden continuar su ascenso al éxito final.  Es decir, saben manejar el modo de “hibernación” el cual es necesario de vez en cuando para administrar la energía.

El modo de “hibernación” te trae conocimiento de ti mismo, el cual necesitas para dimensionar tus prioridades, desarrollar tu rincón personal, identificar lo que te gusta, lo que no te gusta y te pone de mal humor, y buscar alternativas de acción saludables. Así que suelta el tiempo, quítate el reloj y guíate por el sol y las necesidades de tu cuerpo. 

 



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