En momentos difíciles construye tu paz

Lo dijo la extraordinaria Hellen Keller «La vida es una aventura atrevida o no es nada». Sus sabias palabras reflejan algo que es importante tenerlo en cuenta, pero que a menudo se nos olvida «la vida es aventura, la vida es cambio». Muchas cosas que planeamos en la vida pueden cambiar por las decisiones que vamos tomando o por las circunstancias y aprendemos que nuestros objetivos personales solo dependen del esfuerzo que cada uno haga para conseguirlos; pero, cuando planeamos en sociedad el que se logren los objetivos depende de la voluntad de muchos, sobre todo en tiempo de una contienda electoral. La vida la podemos planear, pero muchas cosas no están en nuestras manos.

Comprender unos resultados puede ser difícil sobre todo cuando las expectativas estaban puestas en ganar, pero no ganar no significa perder, porque siempre ganamos en aprendizajes y en madurez. Experiencias como estas obviamente afectan nuestras emociones, pero lo real es que hay que continuar y la mejor forma de continuar es a través de la construcción de la paz que comienza en la mente y en el corazón de cada uno de nosotros.

Es importante trabajar el desapego por las expectativas que se han tenido, aunque no nos guste hay que aceptar la realidad para poder encontrar los aprendizajes en ella. Purifica tu mente expresando aquellos pensamientos y sentimientos que roben tu paz y luego céntrate en encontrar recuerdos de paz que hayas tenido en tu vida. Transforma lo que hay de negativo en ti en algo positivo, trasciende cualquier sentimiento que te limite, porque solo tú puedes encontrar tu paz. Para lograr un estado de equilibrio mental y espiritual es importante ver las cosas como realmente son, sin juzgarlas. Ver todo con comprensión, que no significa aceptación de todo lo que pasa, sino que te ayudará a ver todo más allá de las apariencias.

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Recuerda que la felicidad depende de ti y de cómo interpretes las cosas que te van pasando. Cuando te centras en lo negativo te pierdes en el camino. Las preocupaciones, la tristeza, la ansiedad, el miedo pueden generar enfermedades y afectar tu paz interior. Por eso, la felicidad solo puede surgir de la paz interior, y si carecemos de paz interior ninguna situación externa puede generarnos felicidad.

En estado de preocupación cualquier contrariedad nos parece gigante. Sin embargo, cuando nos encontramos serenos todo suele ser relativo y nuestra mente puede ayudarnos a ser más eficaces en resolver nuestros problemas, podemos ver mejor nuestras prioridades. Mantener la calma y la paz mental, hace que tengamos mejores acciones. Cuando no lo hacemos nos surgen reacciones que nos duelen más y podemos incluso hacer daño a quienes nos rodean. Necesitamos práctica y entrenamiento para tener una actitud de paz que nos ayude a fortalecer nuestra mente.

Shantideva, antiguo maestro budista indio, decía: «si algo tiene solución, ¿por qué ser desdichados? Y si no la tiene, tampoco hay razón para serlo». Piensa cuáles serán las consecuencias de sentirte mal ahora. En lugar de culpar las circunstancias externas cambia tu estado de ánimo. Cultiva la paciencia. Acepta las circunstancias y haz lo que de ti dependa para que no te afecten. Mira todo lo bueno que te rodea, apóyate en el amor de tu familia y amigos. Deja de juzgar, cambiarán tus actitudes. Si sientes rabia, aíslate por un rato, relaja tu cuerpo y calma tu mente hasta que recuperes el equilibrio. Usa el humor, es un gran recurso a manejar mejor las situaciones que nos angustian. Escucha música, medita, baila, respira y sobre todo ama! Sentir y expresar amor nos conecta con nuestra paz interna y damos paz a quienes nos rodean.

Para encontrar la paz en el mundo debemos construirla primero dentro de cada uno de nosotros.

 



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