Enamórate de tu ciudad

A menos de que seas de los afortunados que viven en alguna de las mejores ciudades del mundo, lo más probable es que sientes que la “sufres”. Y no necesariamente porque vivas en un infierno, sino porque la rutina se apodera de nosotros y perdemos esa capacidad de ver a nuestro alrededor. Terminamos como esas viejas parejas que a fuerza de costumbre, olvidaron qué amaban del otro.

Pero en realidad, cada ciudad tiene su encanto y vale la pena descubrirlos, ya que de acuerdo a los diferentes índices que miden la calidad de vida en las ciudades y la felicidad de sus habitantes, uno de los indicadores que prevalece es la posibilidad de disfrutar de los espacios públicos y de mantener relaciones con la comunidad. Si bien es cierto que no podemos cambiar la totalidad de la ciudad, si podemos cambiar la forma cómo la aprovechamos.

enamorate1Redescubrir la ciudad donde vivimos tiene muchas ventajas: la más obvia, nos da diferentes posibilidades de entretenernos, tanto en vacaciones como en los ratos libres. Nos da sentido de pertenencia, por lo tanto nos hace corresponsables de su conservación. Nos permite conocer gente y nuevos intereses. Y esa es una de las claves de la gente feliz.

Pues mi invitación de hoy es justamente a ponerse en el puesto de los turistas y redescubrir la ciudad. Mírala con otros ojos, imagínate que alguien a quien admiras o quieres mucho viene por primera vez de visita y lo quieres impresionar.

  • enamorate2Investiga y haz un inventario de los museos, sitios emblemáticos y turísticos de la ciudad, los templos, los monumentos. Averigua sobre su historia y la razón por la que son visitados por quienes no viven allí.
  • Visita los parques. Muchas veces las ciudades tienen más parques de los que conocemos a simple vista. A veces hay pequeñas plazas o jardines botánicos. No sólo nos sirven para relajarnos o hacer ejercicios, sino que es un buen sitio para compartir con otros. Incluso, puede que tengan actividades regulares que puedes aprovechar.
  • Sal a comer. No importa el tamaño ni el precio del restaurante, lo importante es que vayas con todos los sentidos. Fíjate no sólo en los sabores, sino además en el tipo de servicio y la relación con al gente que va. Qué y cómo comemos dice mucho de nuestra cultura.
  • Averigua sobre ofertas especiales para residentes. Por lo general los museos, los parques y hasta el transporte público ofrecen algún tipo de descuento, de paquetes o temporadas especiales si vives en el lugar.
  • Busca cinematecas o centros culturales o bibliotecas. La mayoría de los centros poblados los tienen y normalmente tienen actividades interesantísimas.
  • Haz un calendario de eventos especiales: festivales, campeonatos, efemérides, celebraciones especiales. Seguro que hay muchos que ni sabías que existen o te enteras después que pasaron.
  • enamorate3Haz un paseo en  transporte colectivo. Pero un paseo, no simplemente un traslado de la casa al trabajo o a la universidad. Un paseo por rutas diferentes.
  • Probablemente, en el camino de la casa al trabajo, hay sitios que te llaman la atención, pero nunca te has detenido a ver qué es porque estás apurado. Proponte y al menos unos vez al mes, párate en esos sitios que te llaman la atención desde la ventanilla del carro o del bus.

Agarra tu mapa del tesoro y sal a explorar tu ciudad. A lo mejor, después de todo no es tan fea, ni tan aburrida, ni tan abrumadora como pensabas.



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