Enciende tu metabolismo

Enciende tu metabolismo

Siempre escuchamos hablar de metabolismo. Que si “yo tengo el metabolismo muy lento” o “este debe tener un metabolismo altísimo porque no engorda nada”. Las mujeres normalmente envidiamos el “metabolismo de los hombres”, sólo cuando vemos a uno comiéndose un plato de pasta con una sonrisa en la cara, no cuando lo vemos sufriendo por perder los rollitos en el gimnasio.

El metabolismo lo podemos definir de manera medio sencilla como “un conjunto de reacciones químicas que tienen lugar en las células del cuerpo. El metabolismo transforma la energía que contienen los alimentos que ingerimos en el combustible que necesitamos para todo lo que hacemos, desde movernos hasta pensar o crecer”.

Y justamente esa parte de transformar la energía de lo que comemos para usarla como combustible, es la más divertida. Por años pensamos que si no comíamos, pues adelgazamos. Y la realidad es que esa es una de las pocas matemáticas donde 2+2 no es necesariamente 4. Para que el metabolismo funcione correctamente, tienes que comer más, dejar que los músculos hagan su trabajo y utilicen toda esa grasita de más como energía. Y es por eso, que cuando uno ve a una persona delgada que come, no le ve los huesos, lo que ve es una persona con una buena musculatura que tiene el horno quema grasa interno encendido 24/7.

El metabolismo no es algo estático, puede cambiar con el pasar de los años. Normalmente, tendemos a hacerle daño, tomando las decisiones incorrectas como comer poco o no comer lo correcto. Pero no todo está perdido, con algunos trucos podemos mejorarlo, alborotarlo o despertarlo. Aquí te doy algunos tips para que pongas tu metabolismo a quemar como horno nuevo:

Come tu desayuno: Algo tan básico que parece regaño de mamá. Pero la verdad es que el desayuno es la comida más importante del día, ya que rompe el ayuno (des-ayuno ¿ves?) El desayuno correcto le da a tu cuerpo un corrientazo de energía que te ayudará a sentirte realmente bien.

Toma agua: Otro regaño de mamá. Pero es que es así de básico. El agua ayuda a muchas de las funciones de tu cuerpo, te ayuda a eliminar toxinas, y ayuda a que tus riñones trabajen de manera súper eficiente. Esto hace que tu hígado pueda hacer mejor su trabajo, es decir, metabolice los depósitos de grasa.

Come varias comidas pequeñas durante el día: No es que tienes que estar como un rumiante con algo en la boca todo el día, pero en vez de hacer 3 comidas grandes, lo ideal es que hagas 5 o 6 más pequeñas. Una manera inteligente de hacerlo es tres comidas y dos «meriendas», una a mitad de mañana y la otra a mitad de la tarde.

La calidad de la comida cuenta: Es decir, no porque te vayas a comer 5 mini-hamburguesas vas a pensar que vas a perder peso ¿no? La idea es que tus comidas estén compuestas por carbohidratos complejos, proteínas magras, grasas saludables, frutas y vegetales.

No saltes comidas: Ese cuento de «no cenes y adelgaces» es realmente un cuento malo de camino. Mientras más tiempo pases sin comer, mayor será el hambre cuando llegue la comida siguiente y seguramente peores serán las elecciones que hagas.

Haz ejercicio no sólo para perder, sino para ganar: Si el músculo es quien te ayuda a mantener tu metabolismo alto ¿por qué tratarlo tan mal? Recuerda que no sólo largas sesiones de ejercicio cardiovascular te mantendrán en forma. Trabaja en construir músculo, y esto lo logras haciendo ejercicio de resistencia, es decir, levantando pesas.



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