Encuentra la paz en tu trabajo

Solicitudes por aquí, correcciones por allá; una duda en el escritorio de al lado, las fechas de cierre o entrega. Proyectos pendientes, las expectativas, la premura… Cuando pensamos en la oficina –o en los menesteres laborales, para quienes tienen casa por oficina- lo último que se nos viene a la cabeza es la palabra “paz”.

Allí ocurre algo peligroso: cedemos rápidamente; asumimos que “el día va a ser un desastre, y habrá que lidiar con ello”, sazonando desde el principio tu día con un matiz de estrés y ansiedad y caos. Lo peor de todo es que un día puedes descubrirlo en carne propia cuando probablemente sea demasiado tarde: una tarea incumplida, un malestar físico, una frustración muy pesada.

¿Cómo encontrar la paz a lo largo del día? Lee estos consejos:

  • Despiértate temprano. Pensarás que es una locura porque hay que tratar de descansar lo más posible ante tanto trabajo, pero si te levantas lo más cercano a la hora de salida posible, ya empezarás a las carreras y sus consiguientes ataques de mal humor. Prueba despertarte temprano: hasta tres horas antes de que tengas que salir de casa. No abras tus redes sociales, no escuches las noticias. Tómalo como un espacio de concentración y de nutrición energética o espiritual. Hacer ejercicio no está de más: te hará más feliz.
  • No te apures. Si tienes una tarea importante al comenzar la mañana, y tu jefe te dice “es importantísimo que esto esté listo para YA”, asiente, y olvídalo. El apuro, aclaramos. Esto puede ocasionar una ola de presión que termine por aplastarte. Divide la gran tarea en pequeñas partes, y ve una por una, sin detenerte pero tampoco apurándote demasiado.
  • Un receso mental. Si sientes la inminente llegada de una ola despiadada y peligrosa de estrés, no te asustes, porque va a afectar tu trabajo. Sí, tómate un receso mental: visualiza, por ejemplo, la primera vez que visitaste tal o cual playa, trata de recordar cómo fue el primer contacto con la arena mientras la brisa y el sol te bañaban, el agua acariciando tus pies con su espuma, cómo el ruido del mundo se acalla cuando sumerges la cabeza… ¿Relajante, no? No te tomará muchos minutos, y podrás volver al trabajo más fresco.
  • El descanso es descanso. No cambies una pantalla por otra: no uses tu Instagram o Facebook en tus tiempos de receso. Dedica esos minutos antes de volver a la oficina a disfrutar verdaderamente del descanso. Este puede ser un buen momento para meditar.
  • Establece metas. No seas muy ambicioso. La idea no es conseguirlo todo en un solo día, sino para que las uses como recordatorio cuando te ataque la ansiedad y no sepas por qué o para qué estás realizando tal o cual labor.

Si comienzas por estos pasos, probablemente pases mejores días en tu oficina. ¿Por qué decimos probablemente? Porque el estrés está muy arraigado y hemos enseñado a nuestro cuerpo y mente a dejarnos dominar por él. ¡La paz puede ser algo posible, práctico y duradero!



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