Ensúciate un poco

¿Cada cuánto tiempo te desconectas para disfrutar de la naturaleza? El ruido de la ciudad, el ajetreo del tráfico, el constante estado de alerta que debes sostener en la oficina; todo ello ocurre y tiene su efecto en nuestro proceder. Si aún no te has mudado a un pueblo o una playa, son cosas con las que debemos dialogar para evitar que nos reduzcan.

Siempre se puede encontrar la manera de hacer un hueco para disfrutar de un buen rato en el mar, en la montaña, o en los  parques naturales cercanos a la zona donde vivas. Hacerlo implica una gran movida en la lucha contra el estrés y la ansiedad.

Varios estudios se han llevado a cabo para tratar de probar esta hipótesis. En uno de ellos, a los participantes se les mostró un video traumático, y se procedió a dividirlos para mostrar un video con escenas naturales a unos, y a la otra se le mostró uno con escenas urbanas. Simple: quienes habían presenciado el video con escenas de la naturaleza mostraron menores niveles de estrés después de haber visto el video traumático, que los que habían visto escenas citadinas.

Hay que salir. Te relaja. Probablemente ya has notado que si te ensucias en la ciudad al pisar un charco, seas mucho más propenso a enojarte que si te ensucias estando en la montaña o en la playa. Ese es el tipo de prácticas que hay que repetir con la disciplina de un deportista. Nuestras emociones van tomando prevalencia en la medida que le damos espacio a su repetición.

Siempre estará presente el saboteador: “no tengo tiempo”, “ir una vez cada quince días no es suficiente, entonces ¿para qué ir?”. Allí debes alzar la voz y hacer uso de tu fuerza de voluntad: incluso una vez al mes es suficiente. Haz que suceda y, una vez comprobados en carne propia los beneficios, tu cuerpo y tu mente irán orientándose poco a poco hacia ese lado, y muy posiblemente verás cómo los huecos en la agenda (esto incluye la agenda mental, por supuesto) van a ir apareciendo.

Míralo como una inversión. Verás como más pronto que tarde estarás más concentrado en el trabajo, menos tenso, más proclive a cerrar asuntos pendientes, mucho más tranquilo y hasta feliz en términos generales.

Detalle importante: lleva siempre contigo una pequeña bolsa en la que puedas recoger la basura que te encuentres. Felizmente, puede ser que regreses con ella vacía. Sin embargo es posible que sí te encuentres algún plástico o botella regados, lo cual puede ayudarte a trabajar la empatía: muéstrala hacia la playa, río o montaña en la que te encuentres. Ellos no tienen la culpa, y así los que sí tengamos conciencia nos vamos con la cabeza un poco más tranquila. La naturaleza nos puede brindar muchos beneficios, y retirar la basura es lo mínimo que podemos hacer a cambio. Y si lo del tiempo se hace muy complicado, está muy bien invitarla a la casa.

Cuídala mucho y abre tus sentidos para que sientas cómo todo va mejorando.



Deja tus comentarios aquí: