Entre críticas nos veremos

Entre críticas nos veremos

La crítica es un juicio de valor que una persona hace sobre otra. En ocasiones es comunicada en forma directa y otras veces a nuestras espaldas. El aprender a manejarla es fundamental, porque es tan sencillo como entender que no podemos evitarlas, siempre habrá gente que nos critique así como nosotros criticamos.

Si somos demasiado sensibles a las críticas, no somos libres; muchos sueños pueden ser truncados; puede verse disminuida la estima personal, y se afectan las relaciones con los demás.

Estos juicios, en especial cuando son emitidos o percibidos en forma negativa, pueden arruinar un día, hacer que nuestra motivación decaiga y que nos quedemos en malestar. Por ejemplo: llegas a tu oficina y tu jefe te reclama el trabajo que presentaste; o vas a clases y te enteras de que reprobaste o sacaste una baja calificación en el examen; un compañero te critica la ropa que te pusiste; tu pareja te dice que está harto… ¿es un mal día o más bien un día normal? ¿Eres capaz de tolerar esto?

El punto, más allá de tolerar la crítica recibida, es aprender a manejar lo que hacemos con ella. Es normal sentir desagrado ante un comentario negativo, en especial si se percibe como destructivo. Eso está bien. El verdadero proceso resiliente no se ubica en no sentir, sino en ser capaz de permitirse sentir eso que desagrada, diseñar acciones para poder salir de allí y hacer de eso que nos impacta una peldaño o reto para superarnos

¿Todas las críticas impactan igual?

Una cosa es criticar y otra ser criticón y ver lo terrible y negativo en todo. Hay una serie de factores que sirven de catalizadores o que generan un impacto superior. ¿Cuáles son?

Personalización: Juicios que muchas veces pasan la línea de una opinión sobre una conducta para transformarse en una etiqueta a nivel personal. Por ejemplo, no es lo mismo decir “eres un incapaz” que señalar directamente el error cometido en la realización de una tarea. No es lo mismo decir “vives en las nebulosas” que señalar un momento particular de distracción… En este caso, la generalización (siempre y nunca), así como la vinculación personal puede ser sumamente dañina.

Consecuencias de la crítica: En ocasiones se presenta como una oportunidad, en otras como condena. Es decir, una crítica puede dar como resultado la culminación de una relación dejando atrás todo lo positivo ocurrido antes. Claro, habría que ver la gravedad del hecho que se critica.

Emisor de la crítica: Otro elemento importante es la persona que emite la crítica, en el sentido de lo importante que sea en nuestra vida o los atributos que le concedemos. Es decir, no es lo mismo que provenga de un ser con el cual estamos vinculados sentimentalmente o de una persona que identifiquemos como superior (magnificación) que de una persona que consideremos poco relevante. Otras veces ese emisor somos nosotros mismos, esa voz interna que nos acompaña para criticarnos.

Cómo resuena con nuestra propia percepción: También influye la correspondencia entre los que nos dicen y cómo lo identifiquemos en nosotros consciente e inconscientemente. Que te digan “eres gordo” si eres flaco es distinto a que te llamen gordo y tú estés luchando con tu sobrepeso. Si eso que te dicen es algo que cuestionas tú mismo, es como recibir sal con una herida abierta… te va a arder.

Al ser tan importante el manejo de las críticas – que, como hemos dicho, son inevitables -, es importante aprender a trabajarlas para que en vez de transformarse en piedras atadas a nuestro cuerpo que nos hunden en el agua, sean trampolines que nos impulsen a ser cada día la mejor versión de nosotros mismos.

La crítica la debemos tomar como un desafío para seguir creciendo, no para hundirnos.

Imagen de Barbora Franzová en Pixabay



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