Entre gustos y colores

No hay nada más apetecible ante nuestros ojos que un colorido plato. Sin embargo, esa gama de colores que diferencia a distintos tipos de frutas y vegetales no es un capricho de la naturaleza, sino una fuente de nutrientes que nos asegura el buen estado de la salud, incorporándolos adecuadamente en la dieta diaria.

Los pigmentos que contienen las frutas, vegetales y verduras son antioxidantes que cumplen la función de combatir las moléculas llamadas radicales libres, responsables del deterioro de los vasos sanguíneos y del envejecimiento prematuro. Los antioxidantes forman una especie de coraza que resguarda las células de los efectos dañinos que ocasionan dichos radicales libres en los tejidos y procesos metabólicos.

De igual forma, la mayoría de los pigmentos son de la familia de los carotenoides. Los más conocidos son los alfa y betacarotenos, la lutenia y el licopeno.

Diversos estudios coinciden en que tanto frutas como verduras están dotadas de miles de compuestos denominados fitoquímicos, sustancias con propiedades antioxidantes que junto a los nutrientes salvaguardan al organismo de enfermedades como el cáncer, enfermedades de corazón, tensión, entre otras.

El Instituto Americano para la Investigación del Cáncer señala que entre el 60 y 70 por ciento de los cánceres están directamente relacionados por los hábitos de alimentación y los estilos de vida. Una dieta rica en verduras y frutas disminuye en gran medida el riesgo de padecer esta enfermedad.

Hay quienes opinan que se puede saber si una persona está bien alimentada o no con solo mirar cuán variado es el arcoiris presente en las comidas que consume diariamente. Es por ello que tanto médicos como nutricionistas no cesan de repetir que la dieta debe ser balanceada, dándole mayor importancia al consumo de frutas y vegetales en su estado natural, porque de esta manera conservan todas sus vitaminas y minerales.

Los vegetales hervidos pierden hasta un 50 por ciento de la vitamina C, de tal forma, que lo aconsejable es cocinarlos al vapor, en el horno o bien hervirlos con poco agua.

Entre las formas de reconocer los alimentos tenemos los colores y su clasificación: amarillo-anaranjado, rojo, morado-azul, blanco y verde.

AMARILLO-ANARANJADO: El betacaroteno, antioxidante que se transforma en vitamina A en nuestro organismo, es el responsable de que naranjas, mandarinas, limones, piñas y el maíz tengan esa pigmentación. La mayor cantidad de vitamina A en estos alimentos retarda el envejecimiento y actúa eficazmente en las enfermedades del corazón.

Entre las virtudes de los cítricos está el ser anticancerígenos, desintoxicantes y diuréticos.

Refuerzan el sistema inmunológico, y en el caso de las naranjas, facilitan la asimilación de hierro, calcio y fósforo. Por su parte, la lechosa, zanahoria, batata y el melón suministran vitaminas A y C al organismo. En el caso de la zanahoria es la hortaliza que posee más betacaroteno, protege la vista y es anticancerígena.

ROJO: La prevención de enfermedades coronarias, próstata, intestino y colon es posible incluyendo el licopeno presente en tomates, patillas, guayabas, y fresas. En el caso del tomate, se obtiene potasio, calcio, fósforo y magnesio. Por mucho tiempo se consideró que su consumo era dañino para el organismo, sin embargo, la ciencia reivindicó su imagen al demostrar que es un antioxidante de primer orden y que además agiliza la digestión de los carbohidratos.

MORADO- AZUL: El colesterol se puede disminuir al ingerir verduras y frutas de este color como las moras, remolachas, rábanos y berenjenas. Su pigmentación se debe a la antocianina, que es un antioxidante indicando para las afecciones coronarias.

BLANCO: La papa, los hongos, los cambures por su alto contenido de fibra agilizan el trabajo del sistema tracto digestivo. Por su parte, la cebolla y el ajo surten al organismo de sulfuros alílicos que reducen el riesgo de sufrir de cáncer.

VERDE: Todas las frutas verdes, así como vegetales de este color, son de gran importancia en la alimentación diaria pues aportan vitaminas B1 y B2. Estadísticas nutricionales revelan que la mayor parte de la población presenta deficiencias de vitaminas del grupo B, debido a que se alimenta principalmente con productos refinados. De allí la importancia de incorporar vegetales frescos, frutas y cereales en la dieta.

Ponle color a tu plato y sonríele a la vida. ¡Hasta la próxima!



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