Entre lo que tengo y lo que quiero

Entre lo que tengo y lo que quiero

Comenzamos otra vez, como cada 12 meses, un año nuevo. Terminan las fiestas y junto con ello, el dinero. Si bien es cierto que todos los meses hay una queja por “lo que falta”, este mes es aquel donde se evidencia el dolor de lo que tanto se trabajó, pero también se derrochó.

Ahora viene una nueva oportunidad de “esta vez sí” lograr lo que se desea y sumar al deseo de aquello que con tanto fervor se pidió el año pasado. En este artículo vamos a cerrar la brecha entre el ser y el tener, para avanzar con más tranquilidad los meses que se avecinan.

Gratitud

Somos más cuidadosos con el cepillo de dientes que con los pensamientos. La gratitud aún nos cuesta practicarla como un hábito, como una forma de entrenarnos para percibir lo que hay y sacar provecho de lo que se tiene. Hay personas que incluso “negocian” con Dios, porque comienzan dando gracias, pero terminan quejándose por lo que les faltó recibir. La gratitud debe ir antes de tomar el cepillo de dientes, y debe practicarse aunque no haya muestras visibles de que hayamos recibido algo.

Suficiencia

Cuando me toca sentarme a revisar las posesiones de las personas al hacer sus planificaciones financieras, me doy cuenta de que nadie siente que es suficiente con lo que tiene. Nos acostumbramos a querer, comprar, guardar, olvidar y volver a querer. Pero ese círculo vicioso no sucede solo en lo material, sino también en lo intelectual. Hay quienes se gradúan, se ofrecen, sienten que aún no están listos y vuelven a registrarse en un curso. La trampa aquí es que al ser aprendizaje, nadie lo ve como un consumo compulsivo basado en la eterna creencia de la insuficiencia. Está bien seguir aquella máxima de “solo sé que no se nada”, pero al menos empecemos a hacer con lo poco que sí sabemos… y nos daremos cuenta de que sabemos más que muchos.

Amor

La ingratitud y la insuficiencia terminan convirtiéndose en látigos con los que nos autoflagelamos. Se nos olvida que más allá de un vestido, unos zapatos, un vehículo o un título, somos seres de amor. En mi experiencia he visto que cuando alguien se siente realmente conectado con algo, avanza sin que nada ni nadie lo detenga. He visto personas crear con pocos recursos, en entornos realmente retadores. He visto ideas florecer más allá de las fronteras, y en todos los casos la única energía que lo mueve es el amor.

Si este nuevo año comenzaste con la “resaca financiera” y tu mente te dice que no puedes hacer nada porque no tienes dinero, es hora de poner el dinero en su santo lugar y enfocar tu atención en aquello que sí puedes hacer, aquí y ahora. Esto es para mí el primer paso para vivir en total armonía financiera.



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