¿Eres HÁBIL, socialmente? Sí, si sabes observar a los otros

Tener habilidad social no es ser extrovertido o simpático, tampoco es la capacidad de tener más o menos amigos. Ser hábil socialmente implica observar; saber percibir el comportamiento, pensamientos y reflejos físicos de otros para adaptar nuestro amplio repertorio de reacciones en función de situaciones específicas. Ser hábil social puede ser aprendido y es fundamental para interactuar de forma productiva y saludable en entornos personales o de trabajo.

_____ Me gusta hablar de “Inteligencia Social”, de la forma de entendernos con el mundo manteniendo encendidas todas las antenas que nos ayudan, por una parte, a codificar y comprender los comportamientos, emociones, reacciones fisiológicas y expectativas nuestras, y de quienes nos rodean; y por otra parte, a modelar nuestra conducta en forma relajada y firme, en contextos de interacción bilateral, adaptación a grupos, relaciones intergrupales y práctica de liderazgo.

Me refiero a la habilidad social de las personas. Existen muchas definiciones de este concepto el cual, por complejo que es, aún está siendo investigado y delineado a partir de estudios iniciados entre las décadas de 1940 y 1970.  Una persona es hábil socialmente cuando a través de relaciones productivas, duraderas y satisfactorias alcanza bien estar psicológico, mental y físico (1).  Comportamiento socialmente competente es aquél en el que un individuo “en un contexto interpersonal expresa sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de modo adecuado a la situación, respetando el comportamiento de terceros, y generalmente solucionando problemas inmediatos mientras minimiza la probabilidad de problema futuros”. (2)

Habilidad social tiene que ver con comportamiento humano y con la constante adaptación a inevitables mutaciones del entorno. Tiene que ver con entenderse a sí mismo, expresarse y adaptar proactivamente reacciones propias a estímulos externos. Implica el ejercicio de empatía, de civismo, de posicionamiento de sí, de expresión de emociones y de asertividad.

Ser competente social es sinónimo de saber comunicar y conversar; de escoger las más justas respuestas o comentarios, el mejor momento y lugar para reaccionar a uno o más interlocutores, previa lectura y atribución de las señales emitidas por ellos. 

Y esto último es quizá lo más clave para desarrollar la habilidad de interacción constructiva con los demás; el hecho de saber observar e intepretar; de percibir señales desenvolviendo una capacidad casi automática para comprenderlos.

¿Cómo percibir mejor a los otros? 

Existen tres parámetros para aprender a interpretar y comprender a quienes nos rodean. Hablamos de observar aspectos comportamentales (formas de acción y actuación), cognitivos (formas de percibir entornos internos y externos) y fisiológicos (reacciones físicas, observables directamente o no). 

A continuación detallo cada uno de estos parámetros, invitando a identificar y racionalizar cada señal emitida por cada uno de ellos.   

Comportamiento -estemos atentos a la forma como nuestro interlocutor actúa, dependiendo de las características del contexto:

No verbal:  ¿Cómo son el contacto visual, los gestos, la expresión facial y corporal, la postura, la distancia física que promueve, los movimientos de piernas y manos, la apariencia personal? 

Para lingüístico:  ¿Cómo da uso a su voz (volumen, tono, velocidad, claridad, inflexiones)? ¿Cuánto duran y cuál es el ritmo de sus intervenciones? ¿Cómo es su fluidez al hablar?

Verbal: ¿Practica o no la retroalimentación? ¿Expresa deseo de cambio de conducta? ¿Elogia; promueve acuerdos? ¿Cómo lo hace? ¿Hace preguntas invasivas o prejuiciosas? ¿Se revela a sí mismo? ¿Cómo emite juicio sobre sí y los otros? ¿Se niega constantemente; ofrece alternativas o explicaciones? ¿Tiene sentido del humor? ¿Predominan verbalizaciones positivas o negativas? ¿Tiene riqueza temática al hablar? ¿Tiene manifestaciones de empatía o confrontación? ¿Es una persona formal o informal? ¿Se expresa en primera o tercera persona?

Otras variables individuales: ¿Emite expresiones de afecto? ¿De qué forma escoge momentos para intervenir o hablar?, ¿predomina una conducta positiva?, ¿siempre toma o también cede la palabra?, ¿cómo es el contenido de sus conversaciones en general?, ¿escucha, deja a los otros hablar?

Variables de influencia del ambiente: ¿De qué manera influencia el aspecto físico del entorno (color y brillo, temperatura, ruido y olores, presencia de personas)? ¿Cuáles son las características sociodemográficas de la persona y sus interlocutores (sexo, edad, estado civil, profesión, situación dentro estructura familiar o profesional, educación, raza, lenguaje, ideología)? ¿Hay reglas organizacionales en el entorno (aquellas que ordenan comportamientos en ambientes más –ej. empresas, casas- o menos –ej. parques, calle- estructurados)?

Cognición –estemos atentos al grado de capacidad que nuestros interlocutores tienen para percibir su propio mundo interior y el exterior:

Capacidades cognitivas: ¿Tiene consciencia sobre conductas y costumbres sociales apropiadas?, ¿qué tipo de reacciones tiene?, ¿es empático; tiene capacidad para colocarse en lugar de otras personas?, ¿cómo es su capacidad para solucionar problemas?

Capacidad de auto percepción:  ¿Tiene consciencia de sus emociones y actitudes?, ¿cómo es su habilidad para el procesamiento de información?, ¿cómo es su concepto sobre sí?, ¿cuáles son sus rasgos de personalidad?, ¿tiene patrones de creencias motivadoras o limitadoras?

Expectativas en relación a resultados de su comportamiento: ¿Su sentido de auto eficacia, está bien alimentado?, ¿con frecuencia tiene sentimientos de fracaso o desamparo?, ¿qué valores rigen sus acciones?

Auto regulación:  ¿Tiene capacidad o costumbre de dar auto instrucciones, de practicar la auto observación?, ¿tiene tendencia a atribuciones negativas o positivas?, ¿cómo es su auto estima?, ¿emite auto verbalizaciones negativas?, ¿tiene patrones exagerados de actuación?

Percepción del ambiente: grado de formalidad, privacidad, familiaridad; percepción sobre restricciones.

Fisiología –observemos y estemos atentos a señales de ritmo cardíaco, posibles variaciones en la presión y flujo sanguíneo, sudoración, contracciones musculares y ritmo de la respiración.

Hemos visto entonces variables a partir de las que podemos inferir intereses, estados de ánimo, propósitos, grados de conformidad o perfil de terceros. Podremos entonces actuar reforzando, o no, el comportamiento o pensamiento de otros, generando una dinámica conversacional de respeto y consideración. Cuando esto ocurre de forma recíproca, la interacción es saludable y eficiente. 

La sensibilidad es clave en este ejercicio de comunicación, de generación de influencia positiva y alcance de objetivos.  Es fundamental ponerse en lugar de los otros; poner en práctica cada ápice de empatía que llevemos por dentro.

¡Comunícate y Vive… en Control, con Respeto!

Referencias:

“Psicología das Relaciones Interpessoais –Vivências para o trabalho em grupo”.  Almir Del Prette e Zilda DelPrette.  Editora Vozes.  Rio de Janeiro, Brasil. 2001.

“Manual de Avaliação e Treinamento das Habilidades Socias”.  Vicente E. Caballo.  Santos Editora, Rio de Janeiro, Brasil.  2003 (reimp. 2012).  Pg. 6



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