“Eres libre, Genio”

La noticia nos tomó por sorpresa a todos: “El cuerpo de Robin Williams, de 63 años, fue encontrado sin vida”, las autoridades ya han confirmado el suicidio. El hecho ha entristecido al mundo entero, y muchos aún no se creen que sea cierto.

Polifacético, de fácil hablar, apasionado y ocurrente, Williams dedicó unas cuatro décadas a entretenernos con sus personajes, seres que dejaron huella en nosotros y que hoy recordamos atados a frases imborrables o con una sonrisa. Al saludo de “Manu, manu”, el actor irrumpió en el negocio del espectáculo como un alien en la serie televisiva «Mork & Mindy».

De allí vinieron personajes icónicos tales como el DJ del servicio radiofónico de las fuerzas armadas estadounidenses que llega a Saigón para entretener a los soldados en plena guerra (Buenos días, Vietnam), el inigualable profesor de literatura que consigue cambiar la perspectiva de vida de sus alumnos a través de la poesía y su famoso discurso del “Carpe Diem” (La Sociedad de los Poetas Muertos), o el abogado adicto al trabajo que era el mismísimo Peter Pan crecido (Hook).

Inigualable será su voz como el Genio en Aladín, sus aventuras en Jumanji, la singular historia de Jack o sus ocurrencias como una niñera para poder estar más tiempo junto a sus hijos y ser un Papá Por Siempre (Mrs. Doubtfire), cinta de la cual se había anunciado una segunda parte recientemente. Pero si de historias memorables hablamos, no podemos dejar de lado a Patch Adams, su destacada participación en Más allá de los Sueños (What dreams may come),  o al psicólogo que interpreta en En Busca Del Destino (Good Will Hunting) y que con cada línea nos hacen reflexionar y hasta llorar. Este último le valió el Oscar como actor de reparto y terminó de posicionarlo como uno de los más grandes de Hollywood.

“Eres libre, Genio”, le dice Aladín a su mágico amigo en uno de los más tiernos y conmovedores diálogos de la producción de Disney: ahora es libre del hechizo que lo ata a su lámpara y lo hace esclavo, libre para construir su propio destino. Distinto a todos los momentos que nos regaló, Robin tuvo una vida llena de bajones, en los que la depresión y el uso de sustancias eran los protagonistas. De hecho, ya había pasado por el proceso de rehabilitación en más de una ocasión. Robin tomó la decisión más trágica, pero quizás fue esta su manera de sentirse libre de esas cosas que lo atormentaban.

Sin embargo, hoy queremos recordarlo como un hombre único y que nos dejó, a través de su trabajo en la pantalla, lecciones que nos sirven para toda la vida. Les dejamos dos de nuestras escenas favoritas, dos escenas que, sin duda, están cargadas de mucha inspiración.



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