¿Eres pobre o rico?

¿Eres pobre o rico?

La pobreza no es sinónimo de carencia de recursos económicos, sino de una profunda limitación mental por la que no eres capaz de verte obteniendo mejoras y superación financiera. Es una profunda falta de fe o una creencia equivocada en relación con la espiritualidad como algo ajeno al dinero, y una autopercepción de víctima, del probrecito yo que suele estar combinada con la envidia hacia quien sí logra avanzar.

De esta manera, la carencia y la abundancia son estados internos, son conexiones vibratorias que establecemos producto de nuestras creencias; se refiere a creer o no que tenemos lo que queremos.

Una persona próspera puede no poseer dinero en un momento de su vida y no por ello ser pobre, y es capaz de agradecer y disfrutar de lo que tiene, sin dejar de visualizar a lo que va, con la certeza de que lo obtendrá.

La carencia es de fácil contagio. Vamos por la vida quejándonos y los demás se quejan con nosotros magnificando el sentir y reafirmando que lo que creemos es cierto: la situación está mal. Con esto no pretendo desconocer la existencia de momentos complejos, pero estoy convencida de que cuando te centras en todas tus deudas, enquistas tus pensamientos en la pobreza y la incrementas, todo comienza a ponerse más difícil, exactamente lo que no deseamos comienza a ocurrir reafirmando de esta manera lo que creemos y dejando en nosotros la satisfacción de tener la razón.

Vemos personas que se sienten en abundancia sin grandes recursos económicos y, seres muy insatisfechos que están rodeados de bienes materiales. ¿Qué quieres en tu vida? ¿Deseas conectarte con la riqueza o con la escasez? Estoy segura de que dirás: ¡por favor! Claro que deseo abundancia, pero ¿estás en el camino correcto?

· Convéncete de que mereces solo cosas buenas, que tu esencia es la abundancia y mantente abierto a recibir dinero en tu vida el cual llega de diferentes formas. El merecimiento es el protagonista de los seres que viven en abundancia, y para que lo confirmes te invito a conocer y conversar con personas prósperas y lo verás.
· Agradece: La gratitud abre las puertas para recibir y te hace sentir merecedor. Antes de dormir agradece las cosas buenas que hayan pasado en tu día. Nada como descansar desde esa conexión.
· Descubre tus talentos, desarróllalos, ámalos, no compitas con nadie; busca ser el mejor con relación a ti mismo cada día.
· La prosperidad no puede ser tal si no es compartida. Si deseas ser exitoso, busca que tu crecimiento implique el desarrollo de otras personas, beneficia a otros a tu paso, y de esta manera será exponencial.

Concluyo invitándote a conectarte con pensamientos positivos de merecimiento y de abundancia, pero sin dejar de comprender que si bien esto es fundamental, no es suficiente, requiere de pasión y acción, y es acá donde muchos se equivocan creyendo que solo con creer o repetir afirmaciones pueden lograrlo. Cree y crea, con el convencimiento de tu ser, con la pasión de tu alma y con una acción persistente estarás en la senda de la abundancia.

No defiendas tu miseria, reconoce tu poder y derecho a ser un ser humano próspero.

Imagen de Steve Buissinne en Pixabay



Deja tus comentarios aquí: