¿Eres un saltamontes?

Hoy tuve una dosis de Inspirulina y quise compartir esto con toda la comunidad.

Hace unos meses me dijeron “mi pequeño saltamontes” y no pude evitar preguntarme por qué me llamaron así, y la verdad no me tomó mucho tiempo sacar mis propias conclusiones.

La persona que decidió denominarme de esa manera conoce algunos de mis proyectos personales. Creo que al verme queriendo llevar a cabo tantas cosas, me imaginó como esos animalitos silvestres que saltan aquí y allá entre verdes pastizales, surcando los peligros de la naturaleza.

Desde hace algunos años llevo un cuaderno donde anoto exclusivamente mis metas. Es una buena opción para tener siempre presente lo que quieres lograr y por lo que debes trabajar, de lo contrario, lo que hoy deseas pudiera quedar solo en sueños.

Desde entonces, trabajo aquí, allá y acullá por cada uno de mis objetivos. Dicen por allí que el que mucho abarca poco aprieta, sin embargo, creo que esto no es del todo cierto, siempre y cuando sueñes en grande y trabajes duro y de manera organizada en lo que realmente deseas.

Cuando se trata de realizar tus sueños no tiene nada de malo ser un saltamontes. En la vida todo llega en su momento, está en ti tener los objetivos bien trazados y no dejarte amilanar por los tropiezos que de seguro vas a tener. ¿Quién dijo que sería fácil?

Además, los grandes proyectos requieren de tiempo y constancia. Una amiga, profesora y colega me dijo: “Todo lo que nos pasa es parte del camino para encontrar lo que queremos”. Aún me encuentro recorriendo la ruta hacia mis sueños y puedo imaginar lo satisfactorio que será cuando los alcance.

De la aventura de ser un saltamontes queda la experiencia de saber sortear los peligros de ese empinado viaje hacia lo que aspiramos sea la garantía de nuestra paz emocional y profesional.



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