Errores de padre

Está de más decir que ellos son el futuro. Y más importante aún –¡y evidente!- es apuntar que en nuestras manos está darles las herramientas para hacer de ellos personas felices.

Enseñar. Guiar. Son palabras claves. Y allí interviene un factor vital: nuestros filtros. Es muy común que, como padres, traspasemos a ellos nuestros miedos, frustraciones, por empezar a mencionar algún ingrediente.

¿Qué errores debemos dejar de cometer en la crianza de nuestros hijos?

  • El mejor premio por “ser bueno” es un suculento postre. O golosinas. Pondremos como objetivo en su cabeza una recompensa que sólo hará que se creen patrones poco saludables. Sí, van a cooperar, pero ¿a qué precio?
  • Una trampita no está nada mal, de vez en cuando, si no nos atrapan. Si al irte de un restaurante, o al esperar el cambio por una compra, notamos que el vendedor se ha equivocado y ha dejado de cobrarnos algún producto; y así nos vamos, daremos a nuestros hijos esa incómoda lección de que está bien porque “él fue quien no se dio cuenta”, asumiendo así que no hace falta obrar bien si el otro no se da cuenta.
  • Dejar pasar las cosas. “Voy a hacer eso ya” y después no hacerlo da al infante un claro ejemplo de holgazanería.
  • Los deseos o necesidades de otros son más importantes. Está muy bien ayudar a los demás, pero cuando eso afecta nuestra rutina y debemos coartar nuestros sentimientos o principios, el juego se tranca. Es primordial hacer que nuestros hijos se sientan felices y satisfechos.
  • La relación con el cuerpo. Decir cosas crueles sobre nuestra apariencia, vivir de dieta en dieta, beber mucho alcohol: patrones que estamos imprimiendo en su cerebro como parte de una realidad que es normal. Enséñalos a amarse y a aceptarse a sí mismos desde pequeños.
  • Los aparatos electrónicos. Es normal y necesario aceptar la entrada de la tecnología en nuestra vida siempre y cuando nos reporte bienestar. Sin embargo, asumir comportamientos adictivos que hagan pensar que las relaciones con los celulares o consolas de videojuegos son más importantes que las relaciones humanas, estaremos criando personas emocionalmente desconectadas de los demás y, por ende, de sí mismos.

La paternidad es algo transformador ¿no? Lo sabemos desde que escuchamos el primer timbre de su voz. Asumir ese compromiso podría llevarnos a hacer una revisión de nuestras conductas, a estar más atentos a la información que les damos, a vivir plenamente y llenos de amor, hacia sí mismos y hacia los demás.

¡Transformémonos desde ahora!



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