Es el día en que tú lo decides

Es el día en que tú lo decides

En mis terapias, tras cada sesión, suelo asignarle a mis pacientes objetivos terapéuticos para que den pasos adelante hacia la superación de aquello que está atentando contra su bienestar, utilizando la técnica de aproximaciones sucesivas. Es sorprendente cómo muchos de ellos regresan a la sesión siguiente con una serie de motivos (excusas) que les impidieron lograrlos, para dedicarse una vez más a lamentarse por lo negativo que les ocurre.

Soy del tipo de terapeuta que me pongo firme. Es necesario avanzar, y se los digo, porque hay colegas que asumen que hay personas que eso es lo que desean: ser escuchados en su dolor. Pero no, yo no me conformo, y como siempre digo: quejarse y victimizarse es lo más fácil porque no requiere de ningún esfuerzo para dar un salto, para avanzar a pesar de tus miedos, para retarte a ti mismo.

Aún recuerdo mi timidez extrema, esa que me acompañó en mi infancia y mi adolescencia hasta que me dije a mí misma: “¡Ya basta! ¡Hasta aquí!”. Y así, con esa determinación comenzó mi cambio. Estaba harta de recibir burlas, de no lograr hacer lo que quería por miedo, y les aseguro que desde ese punto mi avance fue tan rápido que no recuerdo siquiera la transición.

Es como las personas que deciden dejar de fumar y un buen día se deshacen de sus cigarrillos y no vuelven a tocar uno de ellos nunca más, es determinación.

¿Y tú? ¿Cuántas veces has decidido hacer cambios que vas postergando amparado por la gama más variada de excusas? O lo que es peor, por los famosos yo no puedo, si fuera diferente, si tuviera…

Esos pensamientos saboteadores debes identificarlos y anularlos, ordenarles que se vayan que no son útiles para ti, y sustituirlos por amor, sabiduría y bienestar.

Cuando lo haces, te juro que no solo verás el cambio, sino que no te explicarás cómo pasaste tanto tiempo del otro lado del miedo. Así de mágico y poderoso es el cambio. Será tanto el refuerzo positivo que obtendrás que te costará entender por qué no lo hiciste antes.

Atrévete a hablar o a sonreírle a un desconocido, a iniciar esos estudios aunque no tengas dinero, a aceptar ese proyecto donde crees no tener tanta experiencia, y verás que con buena actitud y determinación lo lograrás, manteniéndote en preparación constante, investigando, haciendo preguntas, escuchando, atreviéndote. Tu vida tendrá un giro de 180 grados.



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