¿Es el equilibrio igual a la ausencia de problemas?

Iniciar este análisis con una pregunta que nos recorre a diario supone revisar con franqueza la experiencia de vida que tenemos hoy y si esta se parece a lo esperado u aspirado por nosotros.

Empecemos definiendo el equilibrio como esa sensación de estar en paz (complacido) con los hechos que nos ocurren a diario. Ahora bien, esto supone un problema porque esa sensación, como todas, es efímera y depende de muchos factores que deben estar alineados.

Entonces, quiere decir que el equilibro depende de algo para sentirse y es que aquello que pase se parezca a lo que aspiramos, y ¿qué pasaría si no se parece?, entramos en crisis y buscamos nuevamente hacer algo para transformarlo.

En esta ocasión te invito a hacer algo diferente. Es evidente que basados en el esquema anterior vamos a estar en constante angustia, porque si de algo debemos estar seguros en la vida es de que las cosas cambian y probablemente esos cambios no favorezcan en principio nuestros deseos y aspiraciones.

Volvamos a escribir el significado del equilibro, pero agregándole elementos para hacerla más dinámica y que pueda dar respuesta a la angustia que se manifiesta cuando ocurren cosas en la realidad. Digamos, entonces, que el equilibrio es la certeza de estar en paz (complacido y conociendo) con los hechos que nos ocurren a diario, reconociendo que los problemas son momentos para redefinir nuestros esquemas y adaptarlos a las propuestas que tiene la vida para nosotros.

Finalmente, si somos más flexibles y generosos con este mundo y sus contradicciones, podemos girar el rumbo actual para tener un porvenir que se parezca más a lo soñado alejándolo de lo temido. El temor crea cosas, así que seamos conscientes de ello a la hora de elegir nuestros pensamientos frente a lo que ocurre en la realidad.



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