Es fácil esquivar responsabilidades

Son muchas las personas que pasan sus días lamentándose de su situación actual y poniendo excusas cuando las cosas no les salen como ellos quisieran. A esto le podemos añadir el hecho   de culpar a medio mundo por sus desdichas, sin darse cuenta, que en realidad su vida es el producto de las decisiones tomadas en el transcurso de su vida.

A los seres humanos nos es más fácil apuntar hacia fuera que mirarnos adentro, cuando en realidad lo beneficioso es mirar dentro de nosotros y preguntarnos ¿cuál es mi parte en todo aquello de mi vida que no me gusta? Un ejemplo que describe claramente esta situación es la señora que dice: “Por culpa de mi marido, los últimos quince años de mi vida han sido horribles y he sido muy infeliz.” Y yo le pregunto: “¿Por culpa de tu marido? ¿Quince años de infelicidad?” Guauuuuuuu,  ¡quince años! La negación no le permite ver que la responsabilidad recae en ella por tomar la decisión de quedarse con alguien con quien no se sentía feliz. Usamos innumerables excusas con tal de no asumir nuestra propia responsabilidad como seres humanos.

chica_pensativa¿Qué significa asumir responsabilidad de nuestra vida? Es aceptarla sin culpar a nadie por lo que somos, tenemos o sentimos. Eso implica detenernos por un momento y tomar conciencia de que en ocasiones nos hemos equivocado y no hemos asumido la responsabilidad de nuestras acciones, que han desencadenado a un futuro que no nos gusta y con el cual estamos desconformes. Usando el ejemplo anterior en donde la señora lleva quince años de infelicidad al lado de su pareja, ¿qué le hizo quedarse ahí?  ¿El miedo a quedarse sola? ¿el miedo al qué dirán? ¿el miedo a la inestabilidad económica?,  ¿el miedo a cómo reaccionarían sus hijos? Es más fácil culpar a su marido por su desdichada vida que asumir su responsabilidad por la decisión de haberse quedado a su lado.

Culpar a los demás es no aceptar la responsabilidad de nuestra vida y eso nos distrae de ella. Es sorprendente como los seres humanos somos capaces de evadir nuestra propia responsabilidad sobre las cuestiones y echarle la culpa de lo malo que nos ocurre a los demás o las circunstancias con las que nos vamos cruzando.

Otro ejemplo sería el caso de Carlos, que un día en semana llega tarde a la oficina maldiciendo y despotricando sobre lo transitadas que son las gasolineras para así justificar su retraso. Llegar tarde nos puede pasar a cualquiera, la diferencia entre unas personas y otras es la responsabilidad que tomamos en nuestras acciones para que no vuelvan a ocurrir. Para ello, tenemos que reconocer nuestra parte porque si no lo hacemos seguiremos culpando siempre a las circunstancias. Mi consejo para Carlos es que ponga gasolina por la tarde cuando salga del trabajo, en vez de dejarlo para la mañana. A no ser que… quiera seguir ¡culpando a las circunstancias!

En ocasiones pienso que el deporte nacional de algunas personas es quejarse y esas quejas no les llevan a nada.  Cada instante de nuestra vida es una elección para hacer, no hacer, escoger, no escoger, ir o no ir. Pero, cuando no aceptamos las posibles consecuencias de las decisiones que tomamos, no estamos siendo responsables de nuestras decisiones. Por eso, es importante aprender a poner la responsabilidad a donde o a quien le pertenezca y no culpar a otros por nuestras decisiones.

 



Deja tus comentarios aquí: