Es feliz y tiene marido

Es cardiólogo, mama, comunicadora social, ama de casa, gerente en una multinacional, escribe libros por placer y, contra todos los pronósticos, tiene marido y ¡es feliz!

Esto echa por la borda unos cuantos estereotipos y el más importante es que no tenemos que ser brutas para que los caballeros nos prefieran.

Habla con pausa y pasión, le brilla la mirada cuando le preguntan ¿cuál es el secreto? y sus respuestas son tan sublimes que parecen mentira.es-feliz

Su mujerabilidad es algo que emociona, que nos invita a pensar que sí es posible armar el rompecabezas que somos con las piezas que queremos y no con las que nos impusieron.

Son tantas las historias tristes, difíciles y de desamor, que al toparme con ésta no pude menos que apurarme a preguntar a ver si sus experiencias se convierten en inspiración de vida para las que no hemos logrado esa buena relación de pareja que queremos.

– «Claro que hay momentos difíciles»- ¡ni que fueran extraterrestres! – «pero nos sentamos, lo conversamos, nos miramos, lo lloramos, nos comprendemos, nos besamos, hacemos el amor y lo olvidamos»-.

Esto no puede ser sino compromiso con la felicidad, estar segura de ti misma y de que tu pareja es tu par, en la autenticidad, sin importar lo problemática que pueda ser una situación.

Pero lo más interesante es su respuesta a la obligatoria ¿y cómo hacen con el tiempo para compartir?

– Obvio que hemos pasado por muchas separaciones y períodos alejados, pero si tenemos solo cinco minutos para conversar, disfruto del placer de escucharlo, de saber de él en esos cinco minutos-.

es-feliz2Ella explica que su foco en la vida es el placer… el placer de hablar, de comer, de respirar, de trabajar, de compartir. Plantea que no tiene ningún sentido perder esos cinco minutos en discutir de cosas que en ese momento no pueden solucionar. Entonces, disfruta de su voz y de estar segura de que él decidió estar con ella, así como ella lo hace por él a cada momento. ¡Ese es su secreto!

Porque el problema, según ella, es que no estamos dispuestos a sentir placer por las pequeñas cosas de la vida.

Intentémoslo, no cuesta nada y la verdad es que suena muy provocativo: vivir cada instante desde el placer de vivirlo y, por lo tanto, de compartirlo. Dudo que los verdaderos caballeros se resistan y decidan irse con una bruta.



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