¿Es la ciencia terreno sólo de hombres?

Vamos a estar claros, la ciencia ha sido y sigue siendo un área dominada por los hombres, por machismo, por tradición, por lo que todos sabemos. Sin embargo todos los días nos encontramos algunos ejemplos de mujeres que eclipsan completamente a sus colegas varones y prácticamente pasan desapercibidas; sólo una nota en una página secundaria en un periódico que se olvida rápidamente ante cualquier escándalo y más si el escándalo viene acompañada de algunas fotos sexis.

Resulta que hace pocos días, una joven llamada Maryam Mirzakhani ganó la Medalla Fields de Matemáticas, un premio comparable a los Nobel. El caso es que desde este premio fue implantado en 1936, sólo había sido ganado por hombres y ahora esta pequeña dama nacida en Irán, se lo gana por sus trabajos en Geometría Compleja (muchos de mis queridos lectores pensarán que toda la geometría es compleja, pero créanme, hay unas más complejas que otras).

Maryam_Mirzakhani_Iranian_mathematician_Professor_of_MathematicsMaryam cuando era niña no pensaba en ser matemática (obvio) pero su meta no era menos modesta: simplemente leerse todos los libros que pudiera encontrar (¡como mi hija, que todavía lo hace!). Con su amiga de la juventud Roya Beheshti (ahora también destacada matemática) compraban libros en las librerías callejeras de Teherán, como no estaba permitido ojearlos, agarraban cualquiera al azar. 

Ya en el colegio, poco a poco se les fue despertando su pasión por la resolución de problemas complejos y así terminaron siendo ambas las primeras jóvenes que participaron en la olimpíada matemática de Irán y para sorpresa de todos ¡Maryam ganó la medalla de oro!

Ya el camino estaba trazado. Primero se graduó de matemáticas puras en la Universidad Sharif de Teheran en 1999, luego se fue a hacer un postgrado en Harvard, convirtiéndose posteriormente en profesora en Stanford. Allí Maryam, que se considera a sí misma una persona “lenta”, se ha dedicado a resolver montones de problemas que hasta ahora se consideraban imposibles. Finalmente sus esfuerzos fueron compensados con la Medalla Fields de este año 2014.

Otro ejemplo en el área de las matemáticas, fue Emmy Nöther. Apostaría, mis queridos lectores que nunca habían oído hablar de Emmy. Yo apenas la oí nombrar hace poco por casualidad y a través de la mención de un físico, Albert Einstein, que la consideraba, y cito: “… la señorita Noether ha sido de lejos el genio matemático más significativo desde que comenzó la educación superior de las mujeres” una buena recomendación ¿no?

noetherEmmy nació en Alemania el 23 de marzo de 1882 y aunque no destacó mucho en la escuela, se la reconocía como inteligente. Fiel a su época, se le enseñó a cocinar y a limpiar y tomó algunas lecciones de piano. Aprendió inglés y francés y se pensaba que sería profesora de idiomas, pero ella quiso ir a la Universidad de Erlangen-Nüremberg, donde se la admitió con gran dificultad (sólo 2 mujeres entre 986 alumnos) ya que el senado de la universidad había declarado pocos años antes que la admisión de mujeres podía “subvertir todo el orden académico”. ¡Tenía que pedirle un permiso especial a los profesores para poder asistir a sus cursos!

Luego pasó a la Universidad de Göttingen, donde se graduó, pero regresó a Erlangen a dar clases durante 7 años ¡sin pago, claro! Durante la Primera Guerra Mundial volvió a Göttingen, donde tampoco la dejaban dar clases porque: «¿qué pensarán nuestros soldados cuando vuelvan a la universidad y encuentren que se les pide que aprendan poniéndose a los pies de una mujer?” 

Finalmente el éxito llegó poco después, cuando demostró el teorema que hoy en día lleva su nombre (el que tenga curiosidad que pise el link y le aparecerá una descripción completa del Teorema de Nöther). En 1922 se le dio el título de “profesora extraordinaria”, no por que tuviera una inteligencia superior, sino que así se le permitía oficialmente dar clases, pero no tendrían que pagarle nada (es decir, lo mismo que antes, pero ahora con un título).

En el invierno de 1928-1929 estuvo en la Universidad Estatal de Moscú donde trabajó con P. S. Alexandrov que la llamaba el Nöthe, acentuando el artículo masculino “el” y refiriéndose a ella como “el más grande matemático de todos los tiempos”.

Cuando los nazis llegaron al poder, Emmy ya era mundialmente famosa (bueno, dentro del mundo de las matemáticas) pero como era de origen judío le fue retirado el derecho a dar clases, cosa que ella eludió, llevando a los estudiantes a su casa. Finalmente terminó sus días en los Estados Unidos, trabajando en Princeton y otras universidades hasta su muerte de cáncer en 1935.

No tengo más espacio para seguirles contando de más mujeres famosas en las ciencias como Hipatia o Emilie du Chatelet o Caroline Herschel, pero estoy seguro que cada día habrá más y más mujeres en todos los ámbitos de la ciencia, acompañando y hasta eclipsando a sus camaradas del sexo masculino o para ser políticamente correcto y con el lenguaje de la época, a [email protected] [email protected] de cualquier sexo.



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