¿Es posible el consumo responsable de alcohol como parte de un estilo de vida saludable?

La Organización Mundial de la Salud señala que un estilo de vida saludable conduce a la salud, y a esta la define como un estado de completo bienestar físico, mental y social, no solamente la ausencia de enfermedad.

Son muchas las ocasiones en las que ese bienestar surge cuando nos reunimos con amigos y familiares y consumimos algunas bebidas alcohólicas. La investigación nos muestra que en adultos sanos, cuando ese consumo es moderado y responsable, además del buen rato, esas bebidas pueden generar algunos beneficios para la salud.

Cuando hablamos de un estilo de vida saludable tomamos también en cuenta hábitos como: la ingesta variada y suficiente de alimentos, la práctica regular de ejercicio físico, el mantener un peso corporal acorde con nuestra estatura y edad, dedicar tiempo para la relajación y la distracción, y dormir el tiempo suficiente para que nuestro cuerpo pueda recuperarse.

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Es importante recordar qué consideramos un consumo moderado y responsable de alcohol. Según indica Educalcool, una reconocida ONG canadiense especialista en el consumo responsable de bebidas alcohólicas, las mujeres deben tomar hasta un máximo de 2 bebidas al día y los hombres hasta 3, dejando 1 ó 2 días de la semana sin tomar. Para que el consumo se considere moderado, esta cantidad diaria no debe pasar, a la semana, de más de 10 tragos para la mujer y de 15 para el hombre.

Ahora veamos cuáles son algunos de los beneficios del consumo moderado y responsable de alcohol para nuestra salud:

El riesgo de enfermedad coronaria para los adultos sanos que consumen alcohol de forma moderada, es entre 30 y 40% menor en comparación con los abstemios y con los bebedores abusivos. Esta reducción del riesgo es similar a la que se observa en personas que hacen ejercicio físico y en quienes controlan su peso corporal para mantenerse sanos, y podría deberse a que el consumo moderado de alcohol contribuye al aumento del colesterol HDL o «colesterol bueno». Distintas investigaciones reconocen que una de estas ventajas es la disminución del riesgo de muerte prematura. Esto se debe a la reducción de enfermedad coronaria, que es una de las causas más frecuentes de muerte prematura. Podemos decir entonces, que el consumo moderado de alcohol conlleva un aumento general de la longevidad y a una vida saludable. Ciertos tipos de bebidas contienen altos niveles de antioxidantes, los cuales resultan beneficiosos para el proceso de envejecimiento.

Adicionalmente, el alcohol disminuye la probabilidad de padecer diabetes tipo 2 o de la edad adulta y también reduce el riesgo de desarrollar síndrome metabólico, una dolencia caracterizada por hipertensión arterial, aumento del nivel de triglicéridos, disminución del colesterol bueno o HDL, resistencia a la insulina, obesidad central localizada en el abdomen, entre otros.

consumo-responsable-vida-saludable2Otro efecto destacable del consumo moderado de alcohol es la disminución del riesgo de demencia senil y, entre ellas, el Alzheimer. Recientes estudios sobre trastornos mentales que afectan las funciones cognitivas como la memoria, la percepción y la resolución de problemas, han demostrado que quienes consumieron alcohol moderadamente en su edad adulta, tenían un desempeño cognitivo mejor en su edad avanzada.

Además de los beneficios que se derivan del alcohol, la cerveza tiene características propias y exclusivas de esta bebida que también tienen impactos positivos en nuestro organismo. En primer lugar, proporciona vitaminas del grupo B, que ofrecen un efecto protector adicional contra las enfermedades cardiovasculares. Asimismo, por el sílice que contiene esta bebida, favorece el incremento de la densidad ósea. De hecho, se ha demostrado una disminución en las fracturas de pelvis y de fémur en personas de edad avanzada, por el incremento en la densidad de los huesos producto del consumo moderado de cerveza durante la adultez.

También es importante destacar que la cantidad de fibra soluble presente en la cerveza ayuda a la regulación digestiva y a la reducción del colesterol malo o LDL. Asimismo, la cebada y el lúpulo proveen antioxidantes en la misma cantidad de los que se obtienen del vino tinto y el doble de los del vino blanco. Los antioxidantes tienen un efecto protector celular muy importante para la salud.

El lúpulo tiene un efecto anti-inflamatorio que ayuda a disminuir los síntomas de la artritis. La cerveza tiene además un efecto ligeramente sedante que ayuda a conciliar el sueño en las personas mayores.

Por otra parte, la cantidad de agua presente en la cerveza y su acción diurética, reducen el riesgo de desarrollar cálculos renales. También se ha observado una disminución en los cálculos biliares, llamados popularmente «piedras en la vesícula».

Recordemos que para que el consumo de alcohol sea parte de un estilo de vida saludable, los adultos sanos debemos hacerlo con moderación y responsabilidad, construyendo un patrón de consumo adecuado que nos ayudará a disfrutar aún más de cada ocasión. No olvidemos que el bienestar comienza como una expresión de cariño hacia nosotros mismos.

 



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