¿Es posible un mundo sostenible?

La respuesta es: sí. De hecho ya agencias internacionales, estados y ciudadanos están trabajando en ello. El objetivo sería garantizar el bienestar en todo el planeta. No es fácil lograrlo, se requiere datos, soluciones, decisiones firmes y que cada uno de nosotros  tome conciencia de dejar la menor huella ecológica posible.

WWF estima que para el 2030 las reservas conocidas de gas y petróleo caerán entre un 40 a 60%. Se necesitan alternativas de energía verde y sostenible que garanticen el crecimiento económico sin deteriorar la salud de la población y el medio ambiente. Según la Agencia Europea del Medio Ambiente, en los años por venir, el 70% de la población mundial vivirá en megaciudades y la pobreza urbana se agudizará, sobre todo en países de economías emergentes. De no actuar, se espera que para el 2050 la temperatura global suba entre 1,7 y 2,4 grados Celsius y un aumento de los gases de efecto invernadero de un 52%. Esto puede generar olas de calor, sequía, tormentas e inundaciones.

Por otro lado, la producción combinada de alimentos y biocombustibles exigirá un 10% más de de tierras de cultivo afectando a los hábitats salvajes y 3.900 millones de personas sufrirá de escasez de agua.

Son muchos los retos que se plantean: mantener un equilibrio del medio ambiente en un mundo que cada día crece tanto en lo económico como en lo demográfico, tomar control en el envejecimiento de los ciudadanos, mejorar las condiciones de pobreza, reducir los niveles de contaminantes en el aire y en el agua, regular de manera estricta aquellos productos que puedan afectar la salud de la población. Las empresas y gobiernos deben avocarse a generar energías renovables como alternativa útil al petróleo y al carbón.

La industria automotriz tiene como reto aumentar cada año la disponibilidad de vehículos eléctricos en el mercado. Actualmente se cuenta con vehículos híbridos cuyo motor se alimenta de combustible líquido y los eléctricos que se nutren de una batería que se carga a través de un enchufe. Ya en Brasil está circulando el primer autobús eléctrico movido por catorce baterías de litio que se recargan durante tres a cuatro horas continuas y durante diez minutos cada cincuenta kilómetros.

La Unión Europea para el 2020 tiene como reto la disminución de los gases con efecto invernadero en un 20 a 30% por debajo de los niveles de 1990 y por otro lado, aumentar en aproximadamente un 20% la disponibilidad de energía proveniente de fuentes renovables.



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