Esa maravilla que es la escritura

Una de las manifestaciones que nos separan de los animales es nuestra capacidad de hablar, de transmitir gran cantidad de información rápida y fácilmente. Muchos animales intercambian informaciones importantes, como dónde está la comida, si hay o no peligro, o hasta manifestaciones de cariño, pero sólo el hombre aprendió a transmitir ideas complejas. Empezó probablemente con el homo erectus, hace alrededor de un millón de años y continúa hasta nuestro actual homo sapiens, especie a la que pertenecemos tanto ustedes, mis queridos lectores, como yo.

Ahora bien, tan útil como es el lenguaje hablado, tiene un problema, y es su inmediatez. La información transmitida sólo dura en la medida en que el oyente recuerda lo dicho. Cuando éste se la cuenta a otro, casi siempre le añade o le quita algunos detalles. Así de poco a poco la información original se va deformando, en la mayoría de los casos perdiéndose la verdad, en otros adornándose hasta formar leyendas y tradiciones.
De todas maneras el habla es una herramienta tan poderosa que llevó a la humanidad a dominar todo el mundo.

La forma que ese mismo homo sapiens inventó para asegurarse que la información se transmitiera de forma fidedigna fue la escritura. Tan importante es que fue inventada varias veces, en múltiples lugares. Podemos decir que se empezó con las pinturas rupestres, unos 35.000 años antes de nuestra era. Un mensaje que se transmitía de una persona a otra de forma permanente: el dibujo de una mano, de un venado o de un búfalo. Todavía no sabemos el significado de esas pinturas, pero en cualquier caso, sería la primera transmisión de información por otros medios distintos a la voz. En algún momento se le unió el arte móvil, estatuillas, cerámicas decoradas, collares, etc.

escrituraMás o menos de la misma antigüedad son, aparentemente, los números. Todas las sociedades, aún las más primitivas que no tienen lenguaje escrito, tienen alguna forma de contar, aunque sea uno, dos, tres y muchos. Pero las primeras manifestaciones de los números son unos huesos, como el de Lebombo, con 29 muescas grabadas y que tiene unos 37.000 años de antigüedad y otro hueso de lobo encontrado en la antigua Checoslovaquia, con 57 marcas dispuestas en once grupos de 11 y dos sueltas, con un estimado de en unos 30.000 años de antigüedad. En otras palabras, ya sabían contar en esos remotos tiempos. Hay que tener presente que contar era muy importante para los negocios de entonces… y de hoy en día.

A lo largo de los años, los dibujos en las paredes de las cuevas pasaron a la cerámica y a la arcilla y hace unos 3.700 años encontramos un lenguaje escrito en Mesopotamia, Egipto y China. En América se volvió a inventar, dado que no había comunicación entre el viejo y el nuevo continente, alrededor de 600 años AC, en la cultura maya. Finalmente se podía transmitir una información, aún la más compleja, de forma que no hubiera lugar a interpretaciones o errores.

Es interesante saber que se desarrollaron dos tipos de escritura. Una que se basa en ideogramas, es decir, símbolos que representan conceptos, como la escritura china, y la otra basada en los grafemas, es decir, símbolos que representan sonidos, el alfabeto, que se utiliza en la mayoría de las escrituras modernas.

La base de sustentación de la escritura fue evolucionando también. Primero se utilizaron tablillas de arcilla blanda, sobre la que se hacían marcas, y que se secaban al sol. Luego se pasó al papiro, una planta acuática del Nilo, la Cyperus papyrus, sobre el que se escribía con una plumilla y tinta. Luego de secarse la tinta, el papiro se enrollaba o se doblaba cuidadosamente, pues era muy frágil.

Una leyenda cuenta que la Biblioteca de Alejandría, celosa del crecimiento de la Biblioteca de Pérgamo, prohibió la exportación de papiros, por lo que ésta última tuvo que desarrollar una nueva forma de escribir libros e inventó el pergamino, basado en la piel de los animales, especialmente reses y corderos. A la larga, el pergamino sustituyó al papiro porque no sólo era más resistente, sino que además permitía escribirlo por los dos lados. También se podía reutilizar, es decir, borrar lo que estaba escrito y poner otra cosa; lo que eventualmente fue una desgracia, porque valiosas obras antiguas se perdieron al borrarlas para reutilizar el pergamino en el que estaban escritas.

Unos años más tarde, los chinos inventaron el papel, alrededor del siglo II DC, pero no fue sino cerca del siglo X que este invento llega a Europa. Mucho más barato que el pergamino, lo sustituye rápidamente al aprender a hacerse con tela vieja, por el año 1400.

Poco después, Guttenberg inventa la imprenta y revoluciona de nuevo la escritura, esta vez al mecanizar el proceso y permitir la rápida producción de muchos ejemplares de un mismo libro.

escritura2Por los siguientes 500 años el papel, la imprenta y el alfabeto, dominan la transmisión de la información escrita, pero en los siglos XIX y XX se desarrollaron nuevos métodos para la transmisión de información de forma no escrita, como son: el telégrafo, el fonógrafo, el radio y hasta el cine y la televisión. Hoy nos encontramos en el inicio de una nueva revolución: las computadoras, los e-books, iPads y la más importante, la Internet.

¿Qué nos traerá el futuro? Todavía conviven muchas tecnologías, desde el libro, con sus 2.000 años de antigüedad, hasta el iPad, desde el correo hasta el DVD, pero cada día nos trae una nueva sorpresa. Preparémonos con mente abierta.



Deja tus comentarios aquí: