Escaleras a la navidad

Esta semana de fiestas navideñas, regalos, abrazos y de reconciliación espiritual quiero compartir con ustedes más que un artículo, un relato corto que escribí hace un par de años: “Escaleras a la navidad”, el mismo, fue  finalista  del III Premio Algazara de Microrrelatos, en España 2010, publicado  en el libro recopilatorio llamado “Cuentos Alígeros”.

favelaSiempre en este mismo punto siento un fuerte deseo de soltar estas bolsas y liberarme de su peso que estrangulan mis dedos cansados de limpiar y planchar; aniquilan mi espalda agotada de cargar mi vida y la de mis cinco niños mientras pulo la vida de los demás; flaquean mis piernas desesperanzadas al saber que este día se repetirá irremediablemente una y otra vez.   

Siempre me siento igual al pararme delante de las trescientas cuarenta y dos escaleras que me conducen al rancho donde me esperan las cinco criaturas; “Cómo deseo verlos grandes”; me los imagino venir escaleras abajo contentos y agradecidos a tomar las bolsas y aligerarme un poco la vida; me entra un alivio en mi corazón y consigo fuerzas para iniciar la peregrinación con las pesadas bolsas, donde cargo ropa usada que me dieron en la casa que dejé impecable para su fiesta de navidad y dos hallacas para compartirlas entre los seis. ¡Es Navidad! y las bolsas parecieron flotar un poco devolviendo fuerza a mis piernas, “apenas me alcanzó el pago del día para comprar tres muñequitas y dos carritos”, pero no importa, porque cuando se despierten mañana van a tener su niño Jesús, y yo en mi rostro desamparado una triste sonrisa antes de irme a trabajar.

 



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