Escuchar el alma en Navidad

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Navidad, época para promover y reforzar los lazos de amor y unidad. Abrirnos a la gratitud, la felicidad y la alegría de sentir renacer al Cristo dentro de cada uno de nosotros.

Tiempo para conectarnos con el verdadero legado que nos dejó Jesús hace más de dos mil años: cultivar y profesar el amor por nuestros semejantes y por lo que nos rodea, mostrar tolerancia hacia lo que no entendemos, ser honestos y coherentes en nuestros actos y sobre todo cultivar el amor hacia nosotros mismos. Y es en esto último donde hoy quiero detenerme.

Tiempo atrás escribí un artículo ¡Ámate a ti mismo!…y amarás a tu prójimo basado en las conclusiones del Dr. David Hawkins, el cual afirma que las personas que vibran en una mayor frecuencia irradian un efecto beneficioso y curativo en el mundo que sirve de contrapeso al efecto negativo de las que no.

Pues bien, una forma de elevar nuestra frecuencia es comenzar a amarnos, respetarnos, valorarnos, tolerarnos y perdonarnos a nosotros mismos. Solo así podremos cumplir con esa ley universal que ha estado vigente a través de todas las eras: ¡Ama a tu prójimo como a ti mismo! Porque nadie puede dar a otros lo que no se da para sí.

De niños teníamos la plena y absoluta seguridad de que Dios nos amaba, nos sentíamos dignos de ser amados. Sin embargo, en algún momento del camino perdimos el contacto con nuestra verdadera esencia y nos salimos del amor para entrar al temor. Empezamos a juzgarnos y así nos fuimos distanciando de nuestro verdadero yo.

Entonces el mundo se convirtió en un reflejo de tus temores internos sin darte cuenta de que la relación que mantienes contigo mismo a través de tu diálogo interior se refleja en la relación con tu pareja, con tu familia y amigos, con las figuras de autoridad y compañeros de trabajo, con las personas que amas y más aún con aquellos que dices odiar. ¡El mundo te sirve de espejo de tu propio desamor!

Aprovecha esta Navidad para mirar más profundo, para reflexionar y reencontrarte con tu verdadero ser. Empieza por examinar cuáles son esas creencias que sostienes acerca de ti mismo y que nunca te has atrevido a cuestionar. ¿Qué mentiras te dijeron de pequeño sobre ti y que has asumido como tu verdad?

Empecemos entonces a tratarnos mejor. Perdonémonos a nosotros mismos, perdonemos nuestro pasado. Sintámonos dignos de ser amados por Dios y por la vida. Dejemos que nuestro corazón se impregne con la alegría de la Navidad y los aires de renovación que siempre trae un nuevo año. Porque cada cosa que tú hagas por abrazar la alegría, la ilusión, cada vez que sientas el amor infinito de Dios dentro de ti estarás emanando toda esa energía positiva hacia el flujo de conciencia que alimenta toda la humanidad. ¡Estarás realmente amando a tu prójimo!

Te invito a ver este video y ojalá te animes a realizar el ejercicio.

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