Escuchar: una habilidad que te hace más competitivo

Escuchar: una habilidad que te hace más competitivo

Las habilidades suaves de la inteligencia emocional son cada vez más importantes. Un informe del Foro Económico Mundial, sobre el “Futuro del trabajo”, coloca al coeficiente emocional o EQ (por sus siglas en inglés) como una de las habilidades más importantes para que un candidato sea competitivo o interesante, en el mercado laboral del futuro. El FEM predice que para el 2020 el EQ estará entre los primeros diez criterios para una contratación.

Y aun cuando la inteligencia emocional está compuesta de varios talentos, en mi opinión, la habilidad de escuchar es fundamental.

Aprender a escuchar activamente nos permite ser empáticos, proveer feedback o emitir nuestras opiniones con mayor apego a la información que recibimos de otros, contribuyendo a la comunicación efectiva, base del trabajo en equipo y del liderazgo.

En general, las personas somos malas escuchando. Según un estudio de la Universidad de Harvard, las personas pasamos el 60 % del tiempo de una conversación hablando sobre nosotros o nuestra opinión y, peor aún, preparándonos para la próxima intervención, sin escuchar al interlocutor.

Por todo ello, hoy les presento seis ideas sencillas para convertirnos en mejores escuchas.

  1. Comience abriendo su mente: su actitud previa a una conversación debe ser de total apertura, curiosidad y humildad ante los planteamientos que va a escuchar. No suponga nada, no trate de predecir las motivaciones o palabras, incluso si usted cree conocer muy bien a su interlocutor. Mantener esta actitud de apertura facilitará toda la interacción y la adopción de las próximas recomendaciones.
  2. Compórtese mindful mientras escucha: enfocando su mente en lo que escucha, en lugar de enfocarla en pensamientos que lo distraen de escuchar. «Esta persona parece sincera, pero no me conviene lo que plantea», «¿qué habrá hoy para la cena?» son pensamientos típicos que pueden cruzar por su mente mientras escucha. Cada vez que un pensamiento intrusivo aparezca, deséchelo suavemente y reenfóquese en escuchar.
  3. Tome una pausa para preparar su respuesta: muchas veces no prestamos atención plena al interlocutor, porque estamos mentalmente preparando la respuesta. Por ello, puede tomarse una breve pausa para organizar sus ideas antes de responder o continuar la conversación. No le tema al silencio. Es preferible a una respuesta inapropiada.
  4. Refrasee: repetir con sus propias palabras la idea que le fue comunicada le permite demostrar que prestó atención y validar si usted realmente comprendió el planteamiento. Otra opción es hacer una o varias preguntas aclaratorias.
  5. Siéntase cómodo en la incomodidad: muchas veces vamos a querer interrumpir lo que consideramos una agresión, una mentira o una idea no compartida. Es normal, pero debe evitarse. Personalmente utilizo la respiración para controlar el impulso a interrumpir en estas circunstancias.
  6. Apoye su escucha con el lenguaje corporal: haga contacto visual, incline el cuerpo hacia su interlocutor de manera atenta, evitando gestos agresivos o defensivos, como cruzar los brazos, fruncir el entrecejo o taparse parte del rostro con las manos u otro elemento. Procure que su postura refleje su apertura mental inicial.

¿Cómo son sus habilidades actuales como escucha? ¿Cuál de estas recomendaciones le parece útil? ¿Alguna recomendación luce más compleja o retadora de implementar? ¿Por qué? Lo invito a dejar sus comentarios y a darse la oportunidad de poner en práctica estas sencillas ideas.



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