Esos inventos que nunca fueron… y esos otros en los que nadie creyó

Toda la vida hemos estado haciendo nuevos y maravillosos inventos, pero todavía más que hacerlo, hemos pensado en cosas que deseamos que sean inventadas o que ya están a punto de inventar… ¡Y no llegan! También tenemos el caso contrario, aquellos en el que algo aparece y nadie cree que vaya a servir para algo… y resulta que al cabo de unos años encontramos en todos lados.

Hoy, mis queridos amigos, vamos a conversar de estas dos caras de la misma moneda, de aquellos inventos que no terminan de llegar y aquellos en los que no creían.

Empecemos por el clásico carro volador. Desde la invención del automóvil por allá por 1885 y de la aviación pocos años después, en 1902, fue evidente que el futuro del transporte personal sería por el aire. Volando, los automóviles evitarían los congestionamientos de tráfico, los obstáculos como ríos y bosques, y, por supuesto, no habría necesidad de autopistas… pero nunca funcionó bien (aparte de las comiquitas).

En 1926, uno de los padres de los automóviles modernos produjo un carro volador, el Sky flivver, que se estrelló poco después. No por eso predijo Ford en 1940: Mark my word: a combination airplane and motorcar is coming. You may smile, but it will come” (Recuerden mis palabras, viene una combinación de avión con carro. Uds. pueden reír, pero vendrá). Lo siento Mr. Ford, han pasado 74 años y… nada.

robotina los supersonicosOtro invento clásico es el robot que se encarga de las labores del hogar. Todos conocemos a Robotina la sirviente robótica de los Supersónicos (que por cierto, también tienen un carro volador). Robotina limpia, recoge la mesa, cocina… pero no existe. El famoso autor de libros de ciencia ficción Isaac Asimov incluyó innumerables robots en sus novelas. Inclusive creó una especie de código de ética para los robots. Hoy en día tenemos algunos robots en las fábricas haciendo operaciones repetitivas y ciertos casos peligrosas, pero el robot personal… no existe.

En la esquina contraria tenemos los grandes inventos que no son reconocidos de forma inmediata o que reciben observaciones devastadoras.

Por ejemplo, el Prof. y Dr. Dionysius Larder (1793-1859) predijo que los ferrocarriles no podrían viajar a más de 15 kph porque los pasajeros se asfixiarían por falta de aire.

TelefonoOtro inglés, el Jefe de Ing. del Correo Británico Sir William Preece hizo la siguiente observación sobre el entonces recién inventado teléfono: Quizás los americanos requieran del teléfono, pero nosotros tenemos cientos de mensajeros”.

La famosísima IBM rechazó el invento de Chester Carlson (1906-1968) que permitía copiar documentos por inútil. Tenemos el papel carbón, que permite hacer múltiple copias ¿para qué necesitamos una máquina de hacer copias?”. El ingeniero Carlson no consiguió nadie que se interesara por su invento hasta que decidió fundar su propia empresa, que se llama ahora Xerox.

En fin, mis queridos lectores, predecir el futuro parece ser un poquito difícil. A veces nos equivocamos por optimistas y otros por pesimistas. Pero eso no significa que no sigamos soñando.



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