Espejito, espejito… ¿quién soy?

Si deseas descubrir algo nuevo debes empezar por ti mismo.

Las “emociones negativas” son contempladas, ya no como enemigos con quienes batallar, sino como aliados que nos incentivan a adquirir mayor claridad y superarnos. La transformación simplemente ocurrirá.

Capaces ya de mirar desde otra perspectiva tendremos la oportunidad de desapegarnos de los viejos esquemas. No te lamentes si al contemplar te sientes afectado por la cantidad de veces que has repetido los mismos patrones. ¡Ánimo!

Ahora sabes cuáles son las creencias que te anclan. Ahora sabes que tienen un “para qué” significativo y sin desperdicio para tu historia personal. Una vez habido tomado lo que te muestran, rectificarás y te impulsarás con fuerzas renovadas. El verdadero trabajo lo haces “ahora” tomando nuevas decisiones con respecto a cómo te tomas tal o cual experiencia que hayas vivido y vives.

Eso sí, no te dejes deslumbrar por el fulgor de este nuevo camino, recuerda que se requiere esfuerzo personal y perseverancia hasta obtener los objetivos. Por ello, vamos a dedicar un tiempo a ejercitarnos en el dominio de este registro, entre tanto, trabajaremos en paralelo con otras prácticas y reflexionaremos sobre otros temas antes de dar el zarpazo final: la conversión.

Vamos a revisar los valores y a reflexionar sobre el verdadero sentido de las ganancias.

¿Qué situaciones concretas protagonizas y qué ganancia aportan a tu vida?

Me parece escucharte decir la misma exclamación confusa que expresan algunos de mis pacientes cuando llegamos a este punto. ¡Cómo puedes insinuar que de esta realidad cargada de pena, confusión, pérdida afectiva, revés económico, etc. pueda estar obteniendo ganancia alguna!

Vamos a detenernos un momento a concientizar por qué nos está ocurriendo esto o aquello. Estas situaciones son las reacciones a nuestras causas pasadas sin comprender; convertidas en patrones de creencias a través de las cuales nos lucramos ilusoriamente pretendiendo obtener lo que tanto “creemos” querer o “pensamos” necesitar.

Aprovechemos los reveses para hurgar sobre la naturaleza real de la felicidad…

¿De qué depende realmente tu bienestar?

Respóndete:

¿Obras de acuerdo a tus principios esenciales o consideras más los intereses ajenos? ¿Para qué: reconocimiento, reforzamiento de la propia valía, consideración?

Las personas con las que te vinculas ¿benefician en realidad tu expansión fundamental o más bien las impulsas tu solo a ellas? ¿Qué esperas: cariño, aceptación, amistad…?

¿Dónde quedan tus propios intereses?

Puede que no concretes tus planes, no debido a que tus acciones sean “incorrectas”, sino más bien a que te mueven las razones inadecuadas.

¿Sabes acaso qué es lo que realmente te sustenta?

“Ve” cuáles han sido las realizaciones y recompensas obtenidas por labores mundanas que te infunden la sensación de riqueza y poder. ¿Qué obtienes?

El mayor tesoro es el dominio de sí mismo, el buen uso de las realizaciones y el poder creador…

¿Qué es lo que más te interesa poseer?



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