Esperando la ola perfecta

El mar, la tabla de surf y tú… En el horizonte se empieza a marcar la serie. Piensas: esta vez quiero coger una buena ola, esta vez no quiero fallar. Te mentalizas…

Viene la primera ola, crees que es muy pequeña, quieres algo más, quieres una ola grande, que te impulse, que te haga sentir que toda esa espera mereció la pena. Tu tiempo en el mar, tu dedicación a depurar la técnica y ¡por fin! ahí viene la ola, es perfecta. Desde  lejos la ves maravillosa, pero a medida que se acerca te vas dando cuenta de su dimensión real… Piensas ¿voy a poder con ella? o en cambio ¿me va a engullir? Finalmente apuestas todo, crees en ti ¿Qué es lo peor que puede pasar? Aunque la ola te trague, si sabes manejar la situación saldrás ileso y te devolverá a la superficie.

El surf es un deporte que practiqué durante este verano y que me gustó mucho, aunque debo reconocer que tiene mérito ponerse de pie y danzar sobre una ola con estilo.

Hago esta analogía porque es como me siento en este momento. Deseas que llegue una oportunidad y cuando toca a tu puerta, dudas de ti (al fin y al cabo somos seres humanos), lo piensas una y otra vez y en el fondo dices ¿eres tonta? si es lo que estabas esperando, móntate en la ola y disfruta del viaje.

Veo los retos laborales como eso, como una ola, que puedes disfrutar desde el principio al fin, o como una ola en la que logras estar de pie aunque finalmente te caigas. El desenlace realmente da igual, si no te montas en la ola nunca sabrás lo que pudo haber sido y de cualquier forma siempre terminarás aprendiendo algo nuevo, seguramente la siguiente vez lo harás mejor.

Piensa siempre que la ola perfecta es en la que estás. Yo ahora estoy en la ola, disfrutando de ella y mientras sea así no voy a pensar en nada más.

¿Y tú, vas a surfear la siguiente ola?



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