¿Esperando a las Musas? Creatividad y tiempo

Desde hace tiempo venimos machacando que la creatividad no es un don que solo algunos pocos tienen el privilegio de disfrutar. La creatividad es una capacidad, como la inteligencia; un hábito que todos podemos desarrollar… pero claro está, que como todo hábito necesita tiempo.

Es muy Hollywood fantasear con la película de que nuestras mejores ideas surgirán cuando las musas o nuestro daemon personal vengan a nosotros para embriagarnos con su hálito  de genialidad, inflamándonos la inspiración… ¡y ojo aunque no niego que a veces sí pasa y nos visitan con centellazos fugaces!, hay que pisar tierra y estar claro de que la cotidianidad con sus exigencias no regala márgenes de tiempo tan de película y sería contraproducente sentarnos, con una copa de vino, descalzos y con el pelo sucio a contemplar el atardecer. 

Desarrollar nuestra capacidad de pensamiento creativo requiere tiempo y punto. Por más experto que uno sea, resolver una ecuación, planificar una clase, trazar unos planos, diseñar una coreografía, escribir un chiste, o componer una melodía son procesos que requieren de mucho amor por lo que se hace y sobre todo tiempo.

Ahora bien, ¿qué hacemos durante ese tiempo tan necesario para desarrollar la creatividad? Esperar, pero que quede claro querido lector que esperar no implica en absoluto ser pasivo. Es esperar pero con manos a la obra, mientras exploramos, intentamos y fracasamos, esperar experimentando, investigando, compartiendo. Esperar mientras nos dedicamos a esa creación de la que está embarazada nuestra mente y por supuesto, esperar sin desesperar.

Algunos hablan del tiempo de Dios, otros de que no existen las coincidencias y hay una frase inglesa que dice “good things come to those who wait”, sea como sea aprende a esperar activamente y confiando en que lo que buscas sí existe y va a llegar. Pero como estoy casi segura de que muchas veces sufrimos de apuro, te paso un dato: yo creo que las musas viven en los museos y acampan en cualquier manifestación de la expresión humana, por lo que si la presión del tiempo te está dando piquiña en los talones, es más fácil moverte tú y visitarlas a ellas. Sal a buscarlas.



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