Está a nuestro alcance

Cata es una mujer de sesenta y un años que ha perdido a quien fue su esposo durante treinta y nueve. Su reciente viudez la tiene desconcertada. ¿Qué hace con todo lo que no pudo decirle en vida a su compañero? ¿Qué hace con todo lo que ha estado ocupando su mundo interno creado por su pensamiento constante durante tantos años? Quiere contarle a la gente todo lo malo que ese hombre hizo durante todo ese tiempo y lo critica duramente.

Este no es un caso aislado, ni nos es ajeno. ¿Cuántas veces durante el día nos perdemos enredados en los molinos de nuestros pensamientos? Gran parte, estamos sumidos en imágenes, en escenas que se han desarrollado en nuestro pasado, reciente o lejano.

Aunque también nos perdemos imaginando un futuro cercano o no, adjudicándole características surgidas de nuestros miedos y creencias. Nada más inútil. Lo que pasó, no puede ser cambiado; lo sabemos. Podemos aprender, aceptar, perdonar, cambiar.

Todo lo que tenemos por delante no ha sucedido aún, no sabemos cómo se va a desarrollar; pero, en función de lo aprendido, podemos cocrearlo, imaginarlo (sin temores ni limitaciones) y actuar.

Pero, ¿cómo logramos desarmar ese mecanismo que tenemos tan profundamente asentado? Podemos recurrir a autores muy conocidos que nos ofrecen soluciones y maneras de lograrlo; meditar con persistencia y perseverancia para acceder al espacio entre pensamientos; acercarnos a grupos que estén trabajando en tal sentido; asistir a talleres que nos den herramientas. Algo muy práctico que tenemos a mano y a lo que podemos recurrir en todo momento, es enfocarnos en el presente con insistencia. Al comenzar el día, podemos fijarnos tareas diarias para lograrlo. Te doy algunas sugerencias: “Cuando atraviese una puerta, tomaré contacto con mi cuerpo, lo sentiré, respiraré”, o “Cada comienzo de hora, prestaré atención a mi cuerpo, lo sentiré, notaré el roce de mi ropa en mi cuerpo”. Al hacer esto sistemáticamente, iremos viendo avances y accederemos a estados de alivio y paz.

Es importante ayudarnos con las múltiples herramientas que están a nuestro alcance.

Comenzar ya, sin cuestionarnos ni juzgarnos. Dar el primer paso, con el que empieza todo camino. Lo que está frente a nosotros, aquello a lo que podemos acceder, está lleno de todas las posibilidades.

Siempre hay tiempo para disfrutar, como lo demuestran en este video:

 



Deja tus comentarios aquí: