¿Estás quemado?

De alguna u otra forma todos hemos padecido estrés alguna vez. Este en concepto que ya es normal para casi todos.  Sin embargo, en esta oportunidad quiero hablar del burnout o el “estar quemado”, que se refiere a un estrés laboral crónico y generalmente se produce cuando hay un desequilibrio entre las demandas y las capacidades para hacerle frente a dichas solicitudes.

Muchas investigaciones se han centrado en las manifestaciones de este estrés negativo o distrés, y se ha encontrado una fuerte relación con la calidad de vida y las distintas áreas de funcionamiento social, familiar, académico y laboral de las personas que lo experimentan.

¿Cuándo y cómo se genera el burnout?

Los síntomas comienzan a precipitarse en ambientes laborales que presenten algunas de las siguientes características:

  • A nivel organizacional cuando se restringe demasiado  la toma de decisiones, haya excesiva burocratización o demasiada complejidad y formalización de la empresa.
  • Ambientes donde no se posibilite la promoción y se frustren las expectativas de los empleados, horarios de trabajos muy forzados o que no brinden seguridad y estabilidad.
  • Ambiente laboral que no permita al empleado controlar las actividades que realizará; ambientes donde no haya retroalimentación de la propia tarea; empresas que no brinden un salario justo; empresas con una estrategia de minimización de costos en las que se reduce personal ampliando las funciones y responsabilidades de los trabajadores o que no invierten en capacitación y desarrollo del personal.
  • Ambiente físico de trabajo con deficiencias en las condiciones ambientales: ruido, temperatura, peligro de los elementos que se manejan, etc.
  • Ambientes donde las relaciones interpersonales con compañeros, clientes y otros sean de difícil comunicación o ambientes laborales donde no estén claros los roles, originándose conflicto de rol y ambigüedad de rol (desempeñar tareas que no pertenecen al cargo), etc.

La presencia o manifestación del burnout trae como consecuencia

la disminución del rendimiento laboral, absentismos e incapacidades, riesgo de accidentes, dificultades en las relaciones interpersonales, baja calidad de vida y pérdidas económicas significativas para la empresa.

Síntomas para estar atentos

Generalmente los primeros síntomas suelen aparecer en la primera etapa de la carrera –los primeros dos años de vida profesional- o en la segunda, cuando ya se tienen diez o más años de experiencia. Durante los dos primeros años de vida profesional no hay un reto tan grande que no se pueda alcanzar, ni uno tan pequeño que no se pueda realizar. Hay mucho de ensayo y error. Además, se quiere poner en práctica todo lo aprendido y se pretenden utilizar todas de las herramientas que hemos experimentado, en este momento no parece tan necesaria la parte económica. En cambio, en la segunda etapa, lo económico tiene un peso muy significativo.

¿Cómo prevenirlo a nivel de empresas?

  • Programas educativos donde se resalte la conformación de equipos de trabajo de modo que el personal participe en los procesos organizacionales.
  • Reconocimiento por la labor que desempeñan.
  • Preguntar cuáles son las necesidades principales.
  • Buscar aumentar el nivel de compromiso con la institución, lo que eventualmente podría verse reflejado en una mayor productividad y una mejor calidad en la prestación de los servicios.
  • Participación en las toma de decisiones en mejoras para la empresa.
  • Promover la participación en proyectos para reducir costos.
  • Regular las demandas en lo referente a la carga de trabajo.
  • Mejorar las redes de comunicación y promover la participación en la organización.
  • Crear, si no se puede eliminar el foco del riesgo, grupos de soporte para proteger de la ansiedad y la angustia.
  • Se puede establecer asistencia por parte de personal especializado. También informar al personal de los servicios que ofertan las instituciones.
  • Facilitar a los trabajadores los recursos adecuados para conseguir los objetivos de trabajo.
  • Se recomienda realizar grupos de apoyo para discutir la relación con el trabajo por parte de los profesionales.
  • Ofrecer entrenamiento en habilidades sociales.

A nivel individual las recomendaciones más efectivas son trabajar desde un punto de vista positivo para afrontar las situaciones.

Si te sientes quemado, simplemente toma acciones ya. Luego con las cenizas no podrás hacer nada.



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