Estoy en crisis… ¿qué hago?

Una situación de crisis se origina cuando confluyen varios cambios en cualquier aspecto de una realidad, que producen inestabilidad, incertidumbre, preocupación y, por lo general, conflictos.

¿Ahora bien, qué me pasa a mí con respecto a esa realidad caótica que me afecta? Aparecen emociones como el miedo, rabia, frustración, resignación, tristeza, desmotivación, desgano, depresión. Entonces, decimos que esa situación me impacta de tal forma que en mí se gesta una crisis personal, que surge como el resultado de esa presión emocional sostenida durante más tiempo del que mi sistema físico y psicológico puede soportar. Cuando esa situación se mantiene en el tiempo, el cuerpo reacciona produciéndose una sensación de agotamiento, abatimiento y ansiedad.

Frente a esa crisis personal en la que me encuentro ¿qué puedo hacer? Te sugiero algunos acciones o actividades que podrían ayudarte a traspasarla y a recorrerla de la mejor manera en función de tu bienestar emocional:

.- Comprender que existen varios ámbitos que conforman mi realidad. Identificar en qué ámbito específicamente se encuentra esa situación que me sobrepasa: país, profesional, familiar, pareja, social, individual, espiritual, laboral, entre otros. Haz el ejercicio consciente de recurrir y buscar apoyo en esas otras realidades que pueden apalancarte, encuentra fortalezas que ocurren en tu entorno. Llénate de gratitud ante aquello positivo que el momento presente te ofrece y que la angustia te impide ver.

.- No te aísles: busca mantener el contacto permanente con tus pares, con aquellos que piensan como tú, sueñan lo mismo que tú, disfrutan lo mismo que tú. Esto ayuda al desahogo, a la distensión corporal y emocional.

.- Cuida tu salud: Respeta en la medida de tus posibilidades las horas de comida y de sueño. Contacta con la naturaleza, camina en espacios al aire libre de montaña, playa, parques, etc.

.- Evita el uso de lenguaje con palabras de desaliento, desesperanza, venganza, guerra, muerte; en la medida de lo posible aléjate de noticias catastróficas o fatalistas. Todo ello infunde malestar, parálisis, desasosiego, angustia, desmotivación y toda suerte de emociones y sentimientos que nos restan fuerza y creatividad.

.- Busca espacios de esparcimiento, reírte un poco. Toma momentos de ocio, de recreación. Realiza respiraciones conscientes, ejercicios físicos que te permitan calmar la mente, escucha música, baila, escribe, lee, realiza alguna actividad artística a través de la cual expreses lo que estás sintiendo, y si es necesario, busca el apoyo de un profesional.

.- Hazle espacio al sentir y mantente un rato en la emoción que aparezca, cualquiera que ella sea, sin procurar evitarla o negarla. Exprésala de cualquier forma: llorando, bailando, pintando, gritando, saltando… deja que tu cuerpo se exprese, por supuesto, sin hacerte daño, ni hacerle daño a otro.

.- Toma un espacio del día para desahogarte con un amigo o amiga (momento de desahogo) que no se convierta en quejas durante todo el día. Conversa de otros temas distintos a la realidad complicada que te afecta.

Los momentos de crisis pueden ser grandes oportunidades para crecer, para expandirte y para transformarte y para mirar posibilidades que antes no mirabas.

“No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor que puede sucederle a personas y a países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera a la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado”. Albert Einstein.



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