Estoy lleno, pero ¡no puedo parar de comer!

Estoy lleno, pero ¡no puedo parar de comer!

Comer definitivamente es un placer, pero cuando no podemos detenernos y queremos consumir todo lo que se nos cruce por el camino, estamos en graves problemas.

La adicción a la comida es uno de los padecimientos más comunes e incluso subestimados, puesto que todos necesitamos comer para vivir, y simplemente no podemos dejar de hacerlo, sino que debemos aprender a hacerlo de forma adecuada y variada.

En la sociedad moderna en la que tenemos a disposición tantos alimentos procesados y agradables al paladar, parece complicado tomar decisiones sabias al momento de alimentarnos. Las preferencias se inclinan hacia lo rápido y económico que, por lo general, es rico en azúcares, cereales, lácteos de vaca y aditivos químicos. Si mantenemos el consumo constante de estos elementos, estaremos haciéndonos más susceptibles a desarrollar adicciones.

¿Qué tiene esto que ver con la adicción a las drogas? (Por ejemplo). Parece que son cosas aisladas, pero en NutriWhite hemos aprendido que nada en nuestro cuerpo sucede de forma aislada o sin razón aparente.

Las adicciones son conductas que se repiten a pesar de las consecuencias adversas que pueda haber, debido a que la persona las realiza de forma compulsiva a pesar de su voluntad. Además de los factores individuales que pueden hacer más vulnerables a una persona para desarrollar una adicción, como, por ejemplo, la predisposición genética, trastornos psiquiátricos (como la esquizofrenia) o la exposición a altos niveles de estrés psicosocial, existen factores asociados a sus hábitos de alimentación y autocuidado que pueden crear el terreno para que se desarrolle una adicción.

El consumo de azúcares simples, cereales y lácteos de vaca es capaz de desencadenar en nuestro cuerpo una sensación de placer que nos hace sentir que necesitamos ingerirlos con frecuencia. Además son potencialmente agresivos con nuestro intestino, crear inflamación, alterar nuestra microbiota y hacernos más propensos a desequilibrios en nuestro cerebro. Todo esto puede concluir en una conducta adictiva que nos permita mantener altos niveles de serotonina en el cerebro (hormona de la felicidad), como lo es consumir esos mismos alimentos constantemente o en otros casos, recurrir a una droga.

“Imposible que deje de comer queso”, “no hay forma que deje de comer pan”.

Estas son frases que podemos escuchar cuando sugerimos que se sustituyan estos alimentos por otros con el fin de lograr en una dieta más saludable, pero lo cierto es que una persona que solía ser adicta al alcohol o a la cocaína pudo haber dicho lo mismo antes de iniciar su proceso de rehabilitación.

Iniciar un hábito es tan difícil como dejar otro que nos causaba placer y veníamos haciendo desde hace mucho tiempo. Todo comienza tomando la decisión, convencidos de que es momento de cambiar para lograr la salud. En este momento has avanzado gran parte del camino que, aunque sabemos que no será fácil, estamos seguros de que es posible. Lo demás consiste en enfocarse en evitar estar demasiado hambriento, molesto, solo o cansado, es decir, cubrir sanamente las necesidades básicas del ser humano, y para eso te recomendamos lo siguiente:

1. Busca ayuda. Rodearte de personas que te quieran brindar un gran apoyo emocional para ayudarte a salir adelante y tener la voluntad para no perder de vista la meta.

2. Lleva una alimentación #OkNutriWhite, que consiste en remover alimentos inflamatorios, reponer con alimentos amigos para que recuperes el control de tu vida.

3. Apóyate en lo espiritual. Meditar, trabajar la autoconfianza y tener fe te servirán para mantenerte firme en el camino.

4. Mantente hidratado. Solemos confundir la sensación de sed con hambre o ansiedad y llenamos nuestro cuerpo de alimentos que en ese momento no necesita y de estrés que puede evitarse con unos vasos de agua.

5. Realiza ejercicio físico. Crear un hábito para cuidar tu cuerpo y ver de lo que es capaz te motivará a cuidarlo. Además, es excelente para mantener tu cerebro feliz sin recaer en la adicción.

6. Duerme suficiente. El sueño debe durar entre siete y ocho horas, preferiblemente en horas nocturnas. Debe ser reparador, es decir, que te despiertes descansado.

7. Perdónate a ti mismo. Cuida tus pensamientos, que sean amables contigo mismo como lo serían con la persona que más quieres, con actitud positiva.

8. Conócete a ti mismo. Saber sobre nosotros nos permite, por un lado, descubrir lo que nos gusta para dedicarle toda la energía que antes se invertía en la adicción y así hacer algo provechoso, y por otra parte nos permite identificar esos vacíos emocionales que antes se llenaban con comida, alcohol, drogas, etc.

¿Hay algo que estés haciendo repetidamente a pesar de las consecuencias negativas? ¿Algún alimento que te haga daño y crees que no puedes dejar de comer? Esa podría ser tu adicción.

Image by (Joenomias) Menno de Jong from Pixabay 



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