Estrellas invitadas

Una de las cosas que nos encanta del cielo es que es imperturbable. Con precisión, todos los días sale el Sol por el oriente y se pone en el occidente. Su única variación es el movimiento anual de norte a sur, que nos trae las estaciones, pero que también es regular, todos los años ocurre en la misma fecha.

Las estrellas son igualmente increíblemente precisas; todas las noches las observamos salir por el este y caer por el oeste. Lo hacen con tal exactitud que desde tiempos inmemorables, las hemos utilizado para saber dónde estamos. Aunque ustedes no lo crean, la navegación de las naves espaciales se hace como los viejos marinos, contrastando su posición con las estrellas visibles.

Las únicas estrellas que no cumplían con tan apreciable regularidad eran las conocidas estrellas errantes: los planetas, de los cuales ya hemos hablado alguna vez: los errantes vagabundos. Hoy sabemos que también son extraordinariamente exactos en sus órbitas alrededor del Sol.

783px-RCW_86Pero en el cielo hay también algunos otros fenómenos más o menos impredecibles. Quizás los más famosos son los eclipses, que luego descubrimos que eran predecibles a partir del movimiento del Sol y la Luna. Asociados a vaticinios y presagios, siempre impresionó a la gente la repentina desaparición del Sol o la Luna. Hoy los predecimos con completa seguridad. También están los cometas y las estrellas fugaces, de las que les prometo les escribiré pronto.

Hoy quiero contarles de un fenómeno mucho más extraño y son las Estrellas Invitadas. Así mismo, como en los programas de TV, denominaban los chinos a estrellas que aparecían de pronto en el firmamento.

La primera estrella invitada fue observada en el año 185 AD y es denominada hoy en día SN 185. Fue registrada por los astrónomos chinos y romanos y fue una estrella visible por ocho meses en la dirección de Alfa Centauri y entre las constelaciones de Circinus y Centaurus. Por supuesto que, sabiendo la invariabilidad del cielo, era muy extraño que una estrella apareciera de pronto y, más aún, que desapareciera de nuevo al cabo de un corto tiempo.

600px-Supernova_Remnant_SN_1006La siguiente estrella invitada y la más importante de todas apareció en el año 1006 AD y es llamada, consecuentemente SN 1006, y se encontraba cerca de la constelación de la Libra. Fue descrita por astrónomos chinos, japoneses, iraquíes, egipcios y europeos. Posiblemente también por los nativos americanos. Se dice que era tan grande que se podía ver de día. De noche era tan brillante que se podía leer con la luz que emitía. Tuvo primero un período de 3 meses de mucha brillantez, luego del cual disminuyó, para retornar por otros 18 meses y desaparecer finalmente.

Pocos años después, en 1054 AD aparece una nueva estrella invitada, la SN 1054 en la constelación de Géminis, que por 23 se pudo ver de día y por 2 años de noche.

La última estrella invitada importante vino en el año 1572 AD en la constelación Cassiopea, la SN 1572. Los testimonios de la época indican que la estrella apareció entre el 2 y el 6 de noviembre de 1572, rivalizando con Venus en su brillantez. Permaneció visible por dos años, hasta que en 1574 desapareció.

supernova-sn-1572Hoy sabemos qué son o qué eran esas estrellas invitadas: nada más y nada menos que explosiones estelares o supernovas. Como todas las cosas del universo, las estrellas tienen un ciclo de vida: nacen, crecen y mueren. Ese último proceso depende del tamaño de la estrella; las más grandes, más de 100 veces el tamaño de nuestro Sol, al consumir todo su combustible, colapsa el núcleo bajo el peso de la gravedad y se produce una enorme explosión una supernova. Estos los fenómenos más energéticos observados en el universo después del Big-bang. Esas explosiones son tan grandes que las podemos ver aun cuando ocurren en otras galaxias. Ahora bien, cuando suceden en nuestra propia Vía Láctea, tenemos una Estrella Invitada.
Todas las estrellas invitadas que describimos en los párrafos anteriores han sido identificadas y los restos de la explosión fotografiados y documentados perfectamente, como la Nebulosa del Cangrejo que ilustra el inicio de este artículo y que corresponde a la Estrella Invitada del año 1054 AD.

No quiero despedirme de ustedes, mis queridos lectores, sin mencionarles un pequeño detalle. En una explosión de supernova como las que hemos descrito aquí, se desprende una enorme cantidad de energía, parte de la cual son rayos gamma, que son absolutamente mortales. Si una explosión de supernova ocurriera cercana a la Tierra, el impacto de los rayos gamma mataría a todo ser viviente en segundos. La Tierra se convertiría en un planeta yermo como Marte. La ventaja, si es que hay alguna, es que no nos daríamos cuenta.



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